República Dominicana está siendo sometida esta semana a una de las evaluaciones más rigurosas del sistema aeronáutico internacional. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) inició el pasado 8 de junio una auditoría de seguridad que se extenderá hasta el 19 de junio y que pondrá bajo la lupa los protocolos, procedimientos y controles aplicados en los principales aeropuertos del país. El examen llega en un momento en que el país busca consolidar su posición como destino turístico de primer orden y hub aéreo del Caribe.

Una evaluación que va más allá del protocolo

La auditoría, denominada técnicamente USAP-CMA (Auditoría Universal de Seguridad de la Aviación – Enfoque de Monitoreo Continuo), es ejecutada por un equipo de auditores externos de la OACI y está coordinada localmente por el Cuerpo Especializado en Seguridad Aeroportuaria y de la Aviación Civil (CESAC), la entidad estatal responsable de la seguridad en el sistema aeroportuario nacional.

El proceso no es una formalidad. Sus resultados son públicos, comparables entre países y tienen incidencia directa en la percepción de riesgo que tienen las aerolíneas internacionales, los organismos de seguridad extranjeros y los propios turistas sobre los aeropuertos dominicanos.

¿Qué se evalúa exactamente?

Los auditores verifican el cumplimiento de dos anexos clave del Convenio de Chicago, el tratado fundacional de la aviación civil internacional:

  • Anexo 17. Seguridad de la Aviación: normas sobre control de pasajeros, equipajes, carga, acceso a zonas restringidas y respuesta ante amenazas.
  • Anexo 9. Facilitación: procedimientos de entrada, salida y tránsito de personas y mercancías, con énfasis en la coordinación entre aduanas, migración y seguridad.

Bajo revisión están las direcciones de Operaciones, Control de Calidad AVSEC, Acreditación y Certificación, la Escuela de Seguridad de la Aviación Civil (ESAC), Inteligencia y Recursos Humanos del CESAC, además de los aeropuertos internacionales Las Américas José Francisco Peña Gómez (MDSD) y Punta Cana (MDPC), los dos de mayor tráfico del país.

Meses de preparación interinstitucional

La auditoría no llegó por sorpresa. Desde abril, el Estado dominicano venía afinando su respuesta. En mayo, la Junta de Aviación Civil (JAC) y el CESAC presentaron los resultados de una preauditoría interna ante el Comité Nacional de Facilitación (CNF), con el objetivo de identificar brechas antes de la llegada de los evaluadores internacionales.

A principios de junio, el director del CESAC, general de brigada piloto Enmanuel Souffront Tamayo, sostuvo reuniones de coordinación con la Dirección General de Aduanas (DGA) para alinear protocolos. La preparación involucró a múltiples instituciones del sector aeronáutico, lo que revela la dimensión interinstitucional del proceso.

En la apertura formal de la auditoría, Souffront Tamayo subrayó que la evaluación es "una oportunidad para evidenciar el trabajo realizado por el Estado dominicano" y reafirmó el compromiso del país con "la mejora continua y el cumplimiento de las obligaciones internacionales".

Un sector aéreo en expansión y bajo presión

La auditoría ocurre en un momento de particular sensibilidad para la aviación dominicana. En mayo de 2026, la Junta de Aviación Civil formalizó —mediante la Resolución 141-2026— la reanudación parcial de vuelos comerciales entre República Dominicana y Haití, limitada exclusivamente al Aeropuerto Internacional de Cap-Haïtien, luego de dos años de cierre total del espacio aéreo. La decisión, que entró en vigor el 30 de mayo, añade una capa de complejidad operativa y de seguridad al sistema aeroportuario nacional justo cuando los auditores de la OACI están en terreno.

A esto se suma la inauguración, a principios de junio, de una nueva torre de control en la base aérea de San Isidro, impulsada por el IDAC, el Departamento Aeroportuario y la Fuerza Aérea Dominicana, lo que evidencia una apuesta sostenida por modernizar la infraestructura aeronáutica del país.

Para un país que recibe más de diez millones de turistas al año y cuya economía depende en buena medida del tráfico aéreo internacional, el resultado de esta auditoría tiene consecuencias concretas. Una evaluación favorable de la OACI refuerza la confianza de las aerolíneas y los organismos de seguridad internacionales; una con observaciones significativas puede derivar en recomendaciones de mejora que, si no se atienden, escalan a alertas públicas.

Los resultados de la auditoría USAP-CMA no se conocerán de forma inmediata: la OACI procesa los hallazgos y publica sus conclusiones en un informe formal que el Estado dominicano deberá responder con un plan de acción correctivo en caso de identificarse deficiencias.

Julián P. Herrera

Periodista

Periodista. Reportero de Acento.com.do

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