Desde los pasillos de la Asamblea General de WorldSkills Américas Punta Cana 2026, dos jóvenes dominicanos pusieron rostro y voz a lo que la formación técnico-profesional puede lograr cuando se combina con exigencia, disciplina y exposición internacional. Nancy Castillo, medallista de plata en ciberseguridad, y Cristian Núñez, medallista de bronce en desarrollo web, compartieron sus testimonios en un conversatorio que dejó en evidencia que WorldSkills es, para muchos, mucho más que un torneo.
De las aulas del INFOTEP al podio internacional
Nancy Castillo tenía 16 años cuando un facilitador del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP) la animó a competir. Lo que comenzó con herramientas básicas —el paquete Office, bases de datos— derivó en una medalla de plata en WorldSkills Chile 2020, en la categoría de ciberseguridad.
"Atravesé muchos retos y desafíos, pero valió completamente la pena todo lo vivido. WorldSkills me enseñó que los límites muchas veces están en la mente", dijo Castillo ante los asistentes al conversatorio.
Hoy trabaja en el área de ciberseguridad del propio INFOTEP, la institución que la formó. Su trayectoria ilustra un circuito virtuoso que las autoridades del sector técnico-profesional buscan replicar: jóvenes que se forman, compiten, se proyectan y regresan a fortalecer el sistema.
Cristian Núñez recorrió un camino similar. Su medalla de bronce en WorldSkills Bogotá 2014, en desarrollo de páginas web, no fue el punto de llegada sino el de partida. "WorldSkills marcó un antes y un después en mi vida. Me enseñó que el esfuerzo sostenido y la dedicación abren puertas que uno no imagina", afirmó.
Núñez subrayó que la competencia le permitió desarrollar una visión más amplia de su carrera, más allá del dominio técnico: "Lo que aprendí allí no se queda en lo técnico; es una base que me impulsa a seguir creciendo, innovando y aportando valor en todo lo que hago."
Una vitrina para el talento dominicano
Los testimonios de Castillo y Núñez coincidieron en un punto que va más allá de los trofeos: este desafío funciona como una plataforma de formación integral, donde la interacción con competidores de decenas de países, la presión del cronómetro y la exigencia técnica moldean habilidades que ningún aula puede garantizar por sí sola.
La Asamblea General de dicha competencia, celebrada en Punta Cana, reunió a representantes de los países miembros de la región para definir la hoja de ruta de las competencias de habilidades técnicas en el continente. La presencia de medallistas dominicanos como panelistas no es un detalle menor: posiciona a República Dominicana como un referente regional en formación técnico-profesional, un sector históricamente subvalorado frente a la educación universitaria tradicional.
El desafío que persiste es escalar ese impacto. Que las historias de Nancy y Cristian dejen de ser la excepción y se conviertan en la norma para los miles de jóvenes que cada año ingresan al sistema de formación técnica del país.
Compartir esta nota