Organizaciones de la Coalición por los Derechos y la Vida de las Mujeres informaron este miércoles que están a la espera de concretar una reunión con el Ministerio de Educación (Minerd) para presentar una propuesta que busca incorporar la educación en igualdad y la educación sexual integral en el sistema educativo preuniversitario como una estrategia de prevención de la violencia contra niñas, niños y mujeres.
Las entidades explicaron que el encuentro con las autoridades educativas aún no tiene una fecha definida, aunque indicaron que ya realizan las gestiones para formalizarlo. La reunión forma parte de la campaña "Educar es Proteger", mediante la cual promueven reformas dirigidas a fortalecer la prevención de la violencia desde las aulas.
Mientras esperan ese acercamiento con el Ministerio de Educación, las organizaciones sostienen que la educación constituye una de las principales herramientas para enfrentar la violencia de género, los feminicidios, las uniones tempranas, el embarazo adolescente y el abuso sexual infantil, problemas que consideran estructurales y que requieren respuestas preventivas desde la primera infancia.
La vocera de la Coalición, Jennifer Germosen, explicó que el documento que entregarán al Minerd recoge una serie de medidas orientadas a garantizar una educación basada en la igualdad y la protección de los derechos de la niñez y la adolescencia.
"Tenemos prevista una reunión con el Ministerio de Educación para presentar este documento de demanda. Como parte de la campaña 'Educar es Proteger' hemos realizado talleres y acercamientos con diferentes actores para impulsar la educación sexual en las escuelas y abordar la violencia de género y los feminicidios desde la prevención con nuestros niños y niñas", afirmó Germosen.
La representante indicó que aún no existe una fecha oficial para ese encuentro y reiteró que se encuentran realizando las gestiones para concretarlo.
También sostuvo que las medidas permitirían intervenir antes de que ocurran situaciones de violencia, al dotar a niñas, niños y adolescentes de herramientas para reconocer relaciones de poder y abuso, denunciar hechos de violencia y reducir la probabilidad de embarazos en edades tempranas. Además, rechazó que la educación sexual integral promueva una sexualización temprana y recordó que el Estado dominicano tiene compromisos nacionales e internacionales para garantizar este tipo de formación.
Seis medidas para transformar la prevención
La Coalición plantea que la violencia contra mujeres, niñas y adolescentes no puede combatirse únicamente cuando ocurre, sino que debe prevenirse mediante políticas públicas permanentes dentro del sistema educativo.
Las organizaciones proponen:
- Implementar la educación sexual integral con enfoque de género en todos los niveles del sistema preuniversitario.
- Capacitar de manera permanente a docentes y directivos sobre prevención de la violencia y educación sexual integral.
- Validar y autorizar materiales didácticos elaborados por organizaciones especializadas.
- Crear mecanismos de detección temprana de uniones tempranas y embarazos en adolescentes.
- Establecer un espacio permanente de diálogo entre el Ministerio de Educación y las organizaciones de la sociedad civil.
- Asignar y publicar los recursos humanos, técnicos y financieros destinados a la implementación de estas políticas.
Buscan enfrentar una violencia estructural
Las organizaciones sostienen que la violencia de género e intrafamiliar responde a factores estructurales que perpetúan la desigualdad, la discriminación y la exclusión social.
A su juicio, la falta de información oportuna, las uniones tempranas y el embarazo adolescente constituyen expresiones de esa violencia, ya que limitan la permanencia de niñas y adolescentes en el sistema educativo y las exponen a ciclos de pobreza y dependencia económica.
La Coalición recordó que República Dominicana figura entre los cinco países de América Latina con mayor proporción de embarazo adolescente. De acuerdo con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la tasa de natalidad entre adolescentes de 15 a 19 años alcanza los 90 nacimientos por cada mil jóvenes, casi el doble del promedio mundial, que se sitúa en 51 por cada mil.
Las organizaciones valoraron que el Ministerio de Educación haya anunciado la actualización de sus protocolos para prevenir y atender la violencia de género, intrafamiliar y sexual, aunque consideran que esas acciones deben acompañarse de cambios estructurales que garanticen resultados sostenibles.
"La educación sexual es protección para los niños"
El ginecólogo Manuel Castillo Ramírez, quien respaldó la iniciativa, afirmó que la educación sexual integral debe entenderse como un mecanismo de protección infantil y no únicamente como un tema relacionado con la sexualidad.
"La educación sexual temprana en la escuela es protección para los niños. Si un niño desconoce sus órganos, cómo funcionan y cuáles son sus nombres, no le resulta fácil defenderse ante una agresión", explicó.
El especialista sostuvo que el aprendizaje debe iniciar desde edades tempranas y desarrollarse de manera complementaria entre la escuela y el hogar. Asimismo, advirtió que muchos comportamientos violentos en la adultez tienen su origen en una educación basada en el desconocimiento y la culpabilización del propio cuerpo, por lo que consideró que la incorporación de la educación sexual integral y la formación en moral y cívica no debe seguir postergándose.
Educación para prevenir abusos
Por su parte, Lucía Margarita García, integrante del Círculo de Mujeres con Discapacidad y de la Coalición, consideró que la educación sexual también representa una herramienta de prevención para niños y niñas frente a los abusos sexuales.
"Los niños necesitan conocer su cuerpo para no ser abusados. Si no saben que tocar determinadas partes de su cuerpo constituye un abuso, permitirán esas conductas y de ahí vienen las violaciones y muchas otras formas de violencia", concluyó.
La activista señaló que incluso desde una perspectiva religiosa la educación sexual puede entenderse como un mecanismo de protección y planteó que estos contenidos comiencen a impartirse desde los siete años, al considerar que la falta de información está en el origen de muchos de los problemas que afectan a la niñez y la adolescencia.
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