El Informe Global de Seguridad 2025 de Gallup reveló un récord histórico: el 73% de los adultos en el mundo afirma sentirse seguro caminando solo por la noche. Sin embargo, detrás de esta cifra alentadora se esconde una paradoja que golpea con fuerza a la República Dominicana, donde la percepción de seguridad se mantiene estancada y muy por debajo del promedio regional.
Mientras la narrativa internacional celebra un avance estadístico, el suelo dominicano refleja vulnerabilidad. Apenas el 47% de la ciudadanía dice sentirse segura al caminar de noche en su comunidad, un porcentaje que coloca al país en el mismo nivel que naciones africanas como Kenia y Uganda.
El Índice de Ley y Orden, que mide la confianza en la policía y las experiencias de robo, otorga a República Dominicana una puntuación de 69 sobre 100. Aunque no es la peor calificación, sí evidencia un rezago frente a vecinos como Nicaragua y Panamá, donde la percepción de seguridad alcanza el 63%.
Las mujeres siguen temiendo a caminar en las noches
La brecha de género añade un matiz estructural, una deuda. A nivel global, los hombres reportan un 78% de sensación de seguridad nocturna, mientras que las mujeres apenas alcanzan el 67%. Esta diferencia de 11 puntos se repite en más de 100 países, incluida República Dominicana.
Para las mujeres, el peligro no se limita a las calles oscuras. El informe subraya que el 56% de los homicidios contra mujeres ocurren en seguridad. En África subsahariana y América Latina siguen siendo de los menos seguros, y donde aún faltan los países del CCG continúan clasificándose entre los 10 más seguros. En la seguridad, Singapur ocupa el primer lugar en seguridad en el mundo; las personas se sienten seguras, como los sudafricanos.
Pero, en cuanto al ámbito doméstico, el hogar, lejos de ser refugio, se convierte en el frente de batalla.
La inseguridad femenina se alimenta de desigualdades estructurales. Las mujeres poseen solo el 75% de los derechos legales de los hombres y 130 millones de niñas permanecen fuera de las aulas, perpetuando una brecha educativa que impacta directamente en su autonomía y protección.
Paradójicamente, los hombres reportan niveles ligeramente superiores de agresión física real (7% frente al 5% de las mujeres). Sin embargo, son ellas quienes cargan con un mayor peso de inseguridad percibida, producto de violencias específicas y factores culturales.
Seguridad y desarrollo, resolviendo el teorema
El informe también confirma una correlación entre seguridad y desarrollo: países con mayor PIB, esperanza de vida y seguridad alimentaria tienden a mostrar mejores índices de percepción. República Dominicana, con sus desafíos económicos, refleja esa interdependencia.
Otro hallazgo inquietante es que la mayoría de los países líderes en seguridad son regímenes no democráticos, con la excepción de Noruega. Esto plantea una pregunta ética: ¿se está logrando orden a costa de restringir libertades civiles?
Singapur encabeza la lista mundial con un 98% de percepción positiva. Este contraste evidencia que la seguridad no puede ser un lujo estadístico de unos pocos, sino un derecho universal que aún está lejos de alcanzarse en países como República Dominicana.
Para superar la barrera del 47%, el país necesita más que reformas policiales superficiales. Se requiere una transformación estructural que garantice derechos plenos, seguridad en el ámbito privado y políticas públicas que atiendan las desigualdades de género.
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