Hay dolores que no caben en palabras. Y hay palabras que, a pesar de todo, logran contenerlos.
Melba Segura viuda Grullón los encontró. Los escribió con el alma partida, con la fe intacta y con algo que muy pocas madres en duelo logran sostener: la gratitud.
Hoy, exactamente un año después de que el techo del Jet Set se desplomara sobre la vida de más de 236 dominicanos y dominicanas —entre ellos su hija Alexandra Grullón Segura y su yerno Eduardo Guarionex Estrella—, Melba le escribió una carta "a su niña". No para despedirse. Sino para contarle una noticia: Llegaron los álbumes de la boda.
Las fotos de la novia más feliz del mundo
En el post de la red social Instagram, la presidenta de la Fundación Sur Futuro explica que tras la boda de julio de 2024, los fotógrafos habían hecho su trabajo, habían editado cada toma, habían capturado cada sonrisa, cada mirada cómplice, cada instante de esa boda que fue celebración pura. Pero cuando los álbumes llegaron por fin a manos de la familia, Alexandra ya no estaba. El 8 de abril de 2025, a nueve meses del matrimonio con Eduardo Guarionex Estrella, ambos murieron a consecuencias del colapso del techo de la discoteca Jet Set.
Nadie la esperaba para abrirlos juntas.
Nadie podía escuchar su risa al verse en blanco y velo, eternamente joven, eternamente novia.
Los álbumes llegaron a una casa donde el tiempo se detuvo el 8 de abril de 2025, cuando el techo de la discoteca Jet Set en Santo Domingo sepultó en escombros a cientos de personas que esa noche solo querían bailar, celebrar, vivir.
"Niña de mis ojos"
Así la llama. Así la seguirá llamando siempre.
"Por más que me digan que el tiempo no se detuvo, que ya van 365 días y noches desde que explotó en mi corazón aquel volcán de dolor", escribió Melba esta mañana. "Pueden hasta decirme que ya le dimos una vuelta completa al Sol y volvimos al mismo lugar en el espacio… Sé que es cierto, pero es tan difícil de aceptar".
Porque en esa vuelta al Sol pasaron cosas que Alesandra no pudo ver. Pasó el Día de las Madres —sin ella—. Pasó el primer aniversario de su boda —sin ella—. Pasó su cumpleaños del 14 de julio —sin ella—. Pasó la Navidad. Pasó el cumpleaños de la abuela Petra. Pasó el aniversario de Papín.
Todo pasó. Y todo pasó sin ella y sin la felicidad de su querido Eduardo.
El grito que atravesó el aire
Melba Segura viuda Grullón es una mujer que conoce el dolor desde antes. Perdió a su esposo, el banquero y empresario Alejandro Grullón. Pero nada la preparó para esto.
El 8 de marzo pasado, once meses después de la tragedia, acudió por primera vez al lugar donde todo ocurrió. Cuando los familiares comenzaron a pronunciar los nombres de los fallecidos, ella dijo una sola palabra que atravesó el aire y el corazón de todos los presentes: "Alexandra".
Solo eso. Solo el nombre de su hija. Y fue suficiente para que el mundo entero entendiera lo que significa perder a una niña de los ojos.
"Juntos hemos logrado que se cuente todo"
Pero Melba no se quedó en el dolor. Eligió algo más difícil: la gratitud.
"Sé que has visto también los miles de mensajes, las lágrimas y los abrazos que recibo cada día", le escribió a Alexandra. "Son gotas de lluvia de cariño que me han servido para continuar".
Y entonces hizo algo que pocas personas en su lugar serían capaces de hacer: les gritó gracias a todos. A los que lloraron con ella. A los que oraron. A los que no miraron para otro lado. "Juntos hemos logrado que se cuente todo, que nos veamos los unos en los otros, sin miedo al dolor". Sin miedo al dolor. Esa frase sola vale un sermón.
Un año. Más de 236 vidas. Ninguna respuesta suficiente.
La tragedia del Jet Set ocurrió en la madrugada del 8 de abril de 2025, durante un concierto del merenguero Rubby Pérez —quien también murió esa noche—. El techo del histórico centro de entretenimiento cedió de golpe, sepultando a 236 personas que celebraban. El saldo final superó los 236 fallecidos y cerca de 180 heridos.
Entre las víctimas: figuras del deporte, la política, la cultura. Y también jóvenes recién casados. Parejas que apenas empezaban. Alexandra apenas tenía 34 años.
Un año después, las familias siguen esperando justicia. Las demandas están presentadas. Las preguntas, sin responder del todo. Y los álbumes de boda, testimonios silentes de un amor que florecía.
Fe que no cede
Melba Segura viuda Grullón cerró su carta con un versículo que dice más de ella que cualquier crónica:
"Todo lo puedo en Cristo, que me fortalece." Filipenses 4:13
Y antes, una bienaventuranza que suena a reclamo y a promesa al mismo tiempo:
"Bienaventurados seamos todos los que tenemos hambre y sed de justicia".
Alexandra Grullón Segura tenía toda la vida por delante. Tenía un esposo. Tenía una madre que la llamaba "niña de mis ojos". Tenía fotos de boda esperando ser reveladas. Hoy esas fotos están en manos de quienes la amaron. Y aunque el álbum llegó tarde —demasiado tarde—, las imágenes dentro son eternas.
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