Cuando el lunes 30 de marzo The Guardian reveló un cable clasificado firmado por el secretario de Estado, Marco Rubio, que ordena a todas las embajadas y consulados de Estados Unidos en el mundo lanzar campañas coordinadas para "contrarrestar la propaganda antiestadounidense", en República Dominicana la información llega este martes 31 de abril y… la noticia no sonó del todo nueva.

Y es que la embajadora Leah Francis Campos llevaba ya semanas ejecutando, en la práctica, una versión local de esa estrategia: un recorrido sistemático por plataformas mediáticas no tradicionales, influencers y espacios culturales que no tiene precedente en la historia diplomática estadounidense en el país.

La información, obtenido del medio aliado a Acento.com.do, The Guardian, establece cinco objetivos para las sedes diplomáticas: contrarrestar mensajes hostiles, ampliar el acceso a la información, exponer el comportamiento de adversarios, elevar voces locales que apoyen los intereses estadounidenses y promover lo que denomina "contar la historia de América".

Instruye, además, a que las embajadas recluten "influencers locales, académicos y líderes comunitarios" para transmitir mensajes de contrapropaganda, con un enfoque diseñado para que "las narrativas financiadas por Estados Unidos parezcan orgánicas localmente en lugar de dirigidas centralmente".

La gira de Leah Campos por las plataformas no tradicionales

La embajadora visitó a Danilo Medina.

Desde su llegada al país a finales de 2025, la embajadora Campos ha desplegado una estrategia de acercamiento sin precedentes hacia medios y plataformas digitales que operan fuera del circuito periodístico tradicional dominicano. El ritmo se aceleró notablemente en este mes de marzo de 2026, que incluyó la visita a un colmado para hacer "diplomacia cultural" acompañada por Ali Nadir, consejero político de la embajada, integrándose al ambiente de música y socialización típico de estos establecimientos.

Estas visitas se suman a una agenda paralela más convencional que incluyó reuniones con el expresidente Danilo Medina en la sede del PLD, un recorrido por la frontera de Dajabón con el ministro de Defensa, la presentación del nuevo agregado de la DEA y la visita a la fábrica de cigarros Arturo Fuente en Santiago. Previamente había visitado al expresidente Leonel Fernández.

El propio medio Acento documentó en enero que los primeros meses de Campos se habían centrado en "reuniones, visitas protocolares y discursos para fortalecer las relaciones bilaterales", con énfasis en seguridad, comercio y lucha contra el narcotráfico. Pero la fase que siguió —la de las plataformas digitales y los colmados— responde a otra lógica.

El cable de Rubio: la doctrina detrás de la práctica

El multimillonario Elon Musk, a la izquierda, acompañado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la derecha, y el hijo de Musk, X Musk. Se ha realizado un respaldo explícito a la plataforma X.

El documento filtrado a The Guardian enmarca estas acciones en una doctrina más amplia. El cable identifica como amenazas las campañas de desinformación de Irán —país con el que Estados Unidos se encuentra actualmente en guerra—, Rusia y China, y sostiene que estas "buscan trasladar la culpa a Estados Unidos, sembrar división entre aliados, promover visiones alternativas del mundo contrarias a los intereses estadounidenses e incluso socavar los intereses económicos y las libertades políticas estadounidenses".

De acuerdo al documento instruye a las oficinas diplomáticas a coordinarse con "las Operaciones Psicológicas del Departamento de Guerra" —la unidad militar conocida como MISO (Operaciones de Apoyo de Información Militar), anteriormente denominada Psyop, que forma parte del Pentágono—. No es habitual que el Departamento de Estado combine abiertamente la diplomacia pública con operaciones psicológicas militares.

A esto se suma el respaldo explícito a la plataforma X. El cable menciona por nombre la plataforma de Elon Musk y específicamente su función Community Notes como un instrumento "innovador" y "colaborativo" para contrarrestar la desinformación "sin comprometer la libertad de expresión ni la privacidad". Este respaldo llega mientras la Unión Europea ha multado a X con 120 millones de euros bajo su Ley de Servicios Digitales por prácticas engañosas y ha abierto nuevas investigaciones sobre sus algoritmos.

Los más de 700 "espacios americanos" —centros culturales, bibliotecas y centros de intercambio financiados por el gobierno estadounidense en todo el mundo— serán reposicionados como plataformas de "información sin censura" y promovidos como "zonas de libertad de expresión".

La marca visible de la ayuda exterior. Se ordena que toda asistencia estadounidense lleve "una marca prominente y con bandera avanzada" para que las audiencias extranjeras identifiquen claramente su origen.

El contexto: una embajadora con misión declarada

Desde su audiencia de confirmación en mayo de 2025, Campos dejó claro que frenaría la influencia china en República Dominicana.

Desde su audiencia de confirmación ante el Senado en mayo de 2025, Campos dejó claro que una de sus prioridades sería frenar la influencia china en República Dominicana. Esa declaración provocó en su momento una respuesta del embajador chino Chen Luning, quien calificó las palabras de Campos como una injerencia.

El cable de Rubio le da ahora un marco institucional a esa postura. La subsecretaria de diplomacia pública, Sarah B. Rogers —nominada en marzo—, ha hecho de la lucha contra la propaganda extranjera "antiestadounidense" una "máxima prioridad", según un portavoz del Departamento de Estado citado por The Guardian. Rogers ya había generado controversia por un informe al Congreso que identificaba a Code Pink y otras organizaciones activistas de izquierda como vectores de operaciones de influencia china dentro de Estados Unidos.

¿Diplomacia pública o guerra informativa?

Fernández Onofre y la embajadora Leah Francis Campos.

La revelación del cable plantea preguntas incómodas sobre los límites entre la diplomacia pública legítima y las operaciones de influencia. Administraciones anteriores financiaron esfuerzos similares a través del Global Engagement Center, que perdió su financiación justo antes del regreso de Donald Trump al poder. El año pasado, el FBI disolvió su grupo de trabajo sobre influencias extranjeras y el Departamento de Estado cerró el centro de Manipulación e Interferencia de Información Extranjera.

Ahora, la estrategia parece haberse descentralizado: en lugar de una oficina central en Washington, son las propias embajadas las que ejecutan las campañas, con instrucciones de reclutar voces locales y usar plataformas digitales para que los mensajes parezcan orgánicos.

En República Dominicana, la pregunta que queda abierta es si las visitas de la embajadora Campos a las plataformas no tradicionales responden a una genuina voluntad de acercamiento cultural —como lo sugieren las cartas de agradecimiento y las noches en colmados— o si forman parte de una estrategia coordinada desde Washington para posicionar narrativas favorables a los intereses estadounidenses a través de plataformas con alta penetración en audiencias jóvenes y populares.

Lo que la noticia de Rubio deja claro es que, sea cual sea la respuesta, ambas cosas no son mutuamente excluyentes en la nueva doctrina diplomática de Estados Unidos.

Elvira Lora

Subdirectora

Periodista especialista en investigación, documentación y derechos humanos. Doctora en Periodismo & Comunicación de la #UAB. Productora transmediática y fundadora de una plataforma de periodismo feminista Ciudadanía Fémina.

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