La conformación de las Oficinas de Coordinación de Logística Electoral en el Exterior (OCLEE) de cara a las elecciones de 2028 abrió un debate encendido entre dominicanos residentes en España: ¿Quién representa realmente a la diáspora en los organismos electorales?
El cuestionamiento surgió durante un panel especial de Amo Dominicana TV sobre la preparación electoral y la integración de las OCLEE en Europa, y tuvo como telón de fondo la gira institucional que encabezó Román Andrés Jáquez Liranzo, presidente de la Junta Central Electoral (JCE), por seis países del continente. El recorrido arrancó en Zúrich, continuó por Milán, Países Bajos, Barcelona y Valencia, y concluyó el 22 de marzo en Madrid.
Lista cerrada, convocatoria abierta
La tensión estalló cuando el Partido Revolucionario Moderno (PRM), el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y la Fuerza del Pueblo llegaron con un preacuerdo de seis nombres para integrar la OCLEE de Madrid.
Para Maribel Santos, participante del panel, la contradicción fue inmediata: «Una convocatoria abierta pierde sentido si la lista ya viene cerrada desde los partidos», advirtió, señalando que ese esquema deja a la sociedad civil al margen de un proceso que le pertenece a toda la comunidad.
Frank Segura fue en la misma dirección y amplió el argumento: la diáspora dominicana no se agota en las estructuras partidarias. Asociaciones, líderes religiosos, periodistas, medios de comunicación, creadores de contenido, empresarios y comerciantes también forman parte de esa comunidad y merecen representación en la organización electoral.
Segura llamó a la JCE a realizar una convocatoria más amplia y, ante el desafío comunicacional que implica movilizar a la diáspora, instó al organismo a abrazar las nuevas tendencias digitales como vía para motivar la participación.
La cédula, el talón de Aquiles
Más allá del debate sobre la composición de las OCLEE, Martín Rosario, quien asistió al encuentro como aspirante a integrar uno de estos organismos, lanzó una advertencia de peso: a casi dos años de las elecciones, ningún dominicano en el exterior cuenta aún con la nueva cédula de identidad. El dato cobra dimensión cuando se recuerda que en 2024, con toda la comunidad documentada, la participación apenas alcanzó el 25%.
Criselis Martínez, quien participó desde Italia y fue parte de la gira institucional, precisó que en el exterior el proceso de cedulación no seguirá el esquema por mes de nacimiento vigente en el país. En cambio, funcionará por cita previa a partir de mayo de 2026 y hasta enero de 2028. La nueva cédula, de formato similar al DNI europeo, será el documento habilitante para votar. «Se tienen que hacer citas previas, no pueden quedarse esperando la fecha de su cumpleaños», advirtió.

La ley por encima de los acuerdos
En medio del debate, María de la Cruz aportó un elemento de equilibrio: la lista presentada por los partidos tiene carácter de sugerencia, y la decisión final recae en la JCE. Recordó que esta dinámica se repite desde 2008 y que la ley electoral es clara en sus requisitos: participación altruista, ausencia de militancia partidaria activa y conocimiento de la normativa electoral. Esos criterios, subrayó, deben primar por encima de cualquier acuerdo político.

Un punto de inflexión
Geraldo Piña, histórico dirigente comunitario presente en el encuentro, valoró positivamente la apertura de la convocatoria y el liderazgo de la actual JCE frente a gestiones anteriores. Pero fue enfático en que el verdadero desafío está por delante: garantizar que cada dominicano en Europa llegue a las urnas en 2028 con su nueva cédula en mano y con plena conciencia de que su voto define el rumbo del país.
Para los participantes del panel, el momento actual es, precisamente, ese punto de inflexión: la oportunidad de construir un proceso electoral en el exterior que sea verdaderamente representativo, o de repetir los errores del pasado.
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