El Instituto Duartiano y la Alcaldía del Distrito Nacional inauguraron este lunes 26 de enero de 2026, la primera estatua ecuestre de Juan Pablo Duarte en el país, ubicada en la intersección de las avenidas 27 de Febrero y Winston Churchill.
La obra, entregada en el 213 aniversario del natalicio del patricio, marca un giro en la iconografía oficial al representar al fundador de la República estrictamente en su faceta castrense: como general en Jefe y estratega del Estado dominicano.
"Este Duarte a caballo militar invita al pueblo a estar de pie y en unidad", señaló el educador Luis de León minutos antes del inicio.
La escultura, autoría de Yussep García y fabricada en acero inoxidable y resinas epóxicas, rompe con la tradición de representar a Duarte vestido de civil o con la bandera. En su lugar, el monumento lo proyecta como general en Jefe de los Ejércitos, rango que ostentó durante la guerra de independencia, subrayando además su formación técnica como el primer militar de carrera de la nación.
La pieza se sustenta en la documentación histórica que acredita a Duarte no solo como ideólogo, sino como el estratega principal de la defensa nacional.
Según los archivos del Instituto Duartiano, el patricio acumuló nueve años de experiencia militar y formación académica en el área en el extranjero antes de 1844, conocimientos que aplicó al fungir como director de Guerra de la primera Junta Central Gubernativa.
La tarja del monumento oficializa este enfoque con la inscripción: "General Juan Pablo Duarte y Díez, Primer militar de carrera de nuestro país", acompañada de la cita "Vivir sin patria es lo mismo que vivir sin honor".
La inauguración sirvió de escenario para lecturas disímiles sobre la actualidad nacional por parte de los asistentes.
Desde el ámbito gubernamental, el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, evitó referirse a temas partidarios y centró su intervención en la ética pública.
"La honorabilidad no conoce de edades. Duarte representa valores y rectitud", señaló Paliza, quien instó a los funcionarios del actual gobierno a asumir la "impronta de ética" del patricio en el ejercicio del poder.
En contraste, el educador Luis de León ofreció una lectura geopolítica de la nueva efigie. De León calificó la estatua como una señal de alerta, interpretando que "el Duarte a caballo invita a la lucha" frente a la inestabilidad en Haití y la región.
"Advierte al pueblo que debe estar de pie en momentos en que hay guerra en Latinoamérica", declaró, haciendo un llamado a la unidad de los sectores políticos y sociales ante lo que definió como un "retroceso" en la gobernabilidad local.
El acto concluyó con la oficialización del monumento como nuevo punto de referencia en el eje urbano de la capital, integrando la simbología militar de 1844 a la arquitectura moderna del Polígono Central.
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