La población migrante en América Latina y el Caribe creció un 23% en apenas cuatro años, pero la caída en los flujos hacia Estados Unidos no trajo alivio humanitario: en 2024 murieron 341 personas en el Caribe y 173 en el Darién, cifras récord que evidencian que menos movimiento no equivale a menos peligro. Ese es el nudo central que discuten esta semana representantes de 20 sociedades nacionales de la Cruz Roja, junto a la Federación Internacional (FICR) y el Comité Internacional (CICR), reunidos en Antigua, Guatemala, en el encuentro regional REDMAC 2026.
¿Por qué la migración en la región sigue siendo una crisis aunque bajen los números?
Los datos son contundentes: según cifras de Naciones Unidas retomadas por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la población migrante en las Américas pasó de 14,3 millones de personas en 2020 a 17,5 millones en 2024. Cerca del 80% de ese movimiento ocurre dentro de la región, especialmente hacia y dentro de América del Sur.
Desde 2024, los flujos hacia Estados Unidos y a través del tapón del Darién comenzaron a descender, en parte por las políticas de contención del gobierno estadounidense y los acuerdos de terceros países. Pero esa reducción estadística esconde una realidad más compleja: las rutas se diversificaron, los riesgos se desplazaron y las muertes no bajaron.
Para el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y Media Luna Roja, esto exige "un fortalecimiento constante de sus capacidades técnicas y operativas, mayor coordinación y articulación, y una respuesta integral a las necesidades humanitarias", según el documento base que guía los debates en Antigua.
¿Qué rol juega la Cruz Roja Dominicana en esta red regional?
La República Dominicana participa a través de Paula Leroux, encargada del Departamento de Doctrina y Protección de la Cruz Roja Dominicana, quien además integra la Red Regional de Migración de las Américas y el Caribe (REDMAC), organismo anfitrión del encuentro junto a la Cruz Roja Guatemalteca.
La presencia dominicana no es menor: el país es simultáneamente territorio de tránsito, destino y origen de flujos migratorios en el Caribe, y enfrenta sus propias tensiones en torno a la migración haitiana, con un debate interno que oscila entre la respuesta humanitaria y las presiones políticas de control fronterizo.
¿Qué nuevas rutas están tomando los migrantes y qué riesgos implican?
El giro más significativo que registran los expertos es el desplazamiento de los flujos hacia el sur. Países como Chile, Ecuador, Perú y Brasil han visto aumentar la presión migratoria, mientras las rutas del norte se vuelven más hostiles. Ese reacomodo geográfico genera nuevos puntos ciegos humanitarios: zonas donde las capacidades de respuesta son menores y donde la xenofobia y la discriminación van en aumento, según advierte el documento en discusión.
A eso se suma el incremento de los retornos no voluntarios en condiciones adversas —deportaciones masivas con escasa asistencia— y el impacto del cambio climático, que expulsa a comunidades enteras de territorios ya vulnerables y añade una capa de complejidad a los flujos migratorios mixtos.
¿Qué busca resolver el encuentro "Tejiendo Redes que transforman"?
El Encuentro Regional REDMAC 2026, que se extiende hasta el próximo sábado, tiene un objetivo concreto: construir un plan de sostenibilidad para que la red pueda responder a las dinámicas migratorias con mayor coordinación y recursos propios. Los grupos de trabajo abordan tres ejes:
- Diplomacia humanitaria: Cómo posicionar al Movimiento como interlocutor válido ante los tomadores de decisión política en la región.
- Movilización de recursos: Ante la reducción de fondos internacionales, cómo garantizar financiamiento sostenible para las operaciones.
- Escenarios humanitarios y planes de respuesta: Anticipar nuevas crisis antes de que escalen.
La reducción de recursos internacionales destinados a la respuesta migratoria, en un contexto global donde los donantes tradicionales reorientan prioridades, aparece como uno de los desafíos más urgentes sobre la mesa.
¿Cómo afectan las políticas de deportación masiva impulsadas desde Washington?
El encuentro en Antigua se produce en un momento de alta tensión geopolítica en torno a la migración. Las políticas de deportación masiva impulsadas desde Washington desde 2025 han reconfigurado los flujos en toda la región, generando presión sobre los países de tránsito y origen. En el Caribe, la ruta marítima sigue siendo una de las más letales del mundo: las 341 muertes registradas en 2024 incluyen naufragios frente a costas de Cuba, Haití, Bahamas y República Dominicana.
Para la Cruz Roja Dominicana, el desafío es doble: atender a los migrantes que llegan o transitan por el país —mayoritariamente haitianos— mientras navega un entorno político interno que no siempre es receptivo al enfoque humanitario.
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