El presidente Donald Trump recibió en Florida a más de una docena de líderes latinoamericanos y caribeños en la denominada Cumbre Escudo de las Américas (Shield of the Americas), ayer sábado, un foro regional de seguridad y cooperación impulsado por la Casa Blanca.
El evento, que BBC News Mundo contextualizó como parte de la estrategia de Trump para convertir a Miami y el sur de Florida en un nuevo centro del poder político de EE.UU., tuvo como eje central el anuncio de una "nueva coalición militar" en el hemisferio occidental para combatir a los cárteles del narcotráfico y el crimen organizado.
La iniciativa será liderada por Kristi Noem, quien días antes fue destituida como secretaria de Seguridad Nacional y designada como enviada especial del Escudo de las Américas, en lo que BBC News Mundo reportó como el primer gran cambio de gabinete de la administración Trump. La coalición reúne a 11 países de América Latina y el Caribe en torno a un compromiso de cooperación militar y de seguridad.
Es en ese escenario —marcado por la geopolítica de seguridad hemisférica, pero también por la agenda energética que Washington impulsa agresivamente en la región— donde el presidente dominicano Luis Abinader desplegó su propia diplomacia bilateral.
Bilateral con Chris Wright: la energía como eje estratégico
La primera reunión de peso fue con Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, un funcionario que en las últimas semanas se ha convertido en pieza clave de la política exterior de la administración Trump en América Latina, tras su reciente visita a Venezuela para evaluar la industria petrolera y avanzar acuerdos energéticos con el gobierno interino de Delcy Rodríguez.
Según la Dirección de Prensa de la Presidencia, Abinader y Wright conversaron sobre cooperación energética, fortalecimiento de relaciones bilaterales, desarrollo sostenible y seguridad energética regional. En la reunión participaron el canciller Roberto Álvarez y la embajadora de EE.UU. en República Dominicana, Leah Francis Campos.
¿Por qué importa este encuentro?
El timing no es casual. El encuentro se produce apenas días después de que el Departamento de Energía de Estados Unidos aprobara el Permiso Presidencial para el Proyecto Hostos, una iniciativa de interconexión eléctrica submarina de US$2,500 millones entre República Dominicana y Puerto Rico, que sería la primera instalación energética transfronteriza del Caribe.
La aprobación, anunciada el 27 de febrero, coloca a la República Dominicana en el centro de la estrategia energética de Washington para el Caribe. Para un país que arrastra una crisis eléctrica estructural —con pérdidas en distribución que el partido Fuerza del Pueblo denunció esta misma semana como un "grave deterioro"—, la cooperación con EE.UU. en materia energética no es un tema protocolar: es una necesidad urgente.
Que Abinader haya tenido acceso directo a Wright en el marco de la cumbre sugiere que la agenda energética bilateral tiene un nivel de prioridad que trasciende lo declarativo. El secretario de Energía es hoy uno de los funcionarios más activos de la administración Trump en la región, y su interlocución con el mandatario dominicano abre una ventana para concretar proyectos que podrían transformar la matriz energética del país.
Bilateral con Rodrigo Paz Pereira: un puente inesperado con Bolivia
La segunda reunión bilateral fue con el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, quien asumió el poder en noviembre de 2025 tras una victoria electoral que marcó un giro político en el país andino. Paz Pereira, que en febrero cumplió 100 días de gobierno en medio de un programa de ajuste económico y reformas estructurales, llegó a la cumbre como parte de la nueva generación de líderes latinoamericanos alineados con Washington.
El encuentro entre Abinader y Paz Pereira fue, según la Presidencia dominicana, una conversación sobre temas de interés común, cooperación regional, ensanchamiento de lazos diplomáticos, búsqueda de nichos de cooperación mutua y fortalecimiento del comercio bilateral.
¿Qué significa para República Dominicana?
Las relaciones entre Santo Domingo y La Paz han sido históricamente distantes. No hay un flujo comercial significativo ni una tradición de cooperación bilateral robusta. Que ambos mandatarios se hayan sentado a conversar —y que la nota oficial destaque el interés mutuo en "buscar nichos de cooperación"— señala una voluntad de explorar terrenos nuevos.
Bolivia posee las mayores reservas de litio del mundo, un mineral estratégico para la transición energética global. República Dominicana, por su parte, se posiciona como hub logístico y turístico del Caribe. Aunque el comunicado oficial no detalla sectores específicos, la complementariedad entre ambas economías ofrece oportunidades en minería, agroindustria y servicios.
En la reunión estuvieron presentes el canciller Roberto Álvarez; el director de Prensa de la Presidencia, Alberto Caminero; el periodista José Monegro y el comunicador Roberto Cavada —una comitiva que incluye figuras mediáticas, lo que sugiere que el gobierno dominicano buscaba darle visibilidad pública al acercamiento con Bolivia.
El contexto mayor: qué busca EE.UU. en la región
Las bilaterales de Abinader no ocurrieron en el vacío. La Cumbre Escudo de las Américas es la materialización de una estrategia hemisférica impulsada por el secretario de Estado Marco Rubio —hijo de inmigrantes cubanos y arquitecto de la línea dura de Washington hacia Venezuela, Cuba y Nicaragua— que busca consolidar una coalición de gobiernos afines para tres objetivos: combatir el narcotráfico, frenar la migración irregular y contener la influencia de China en América Latina.
El foro se celebra en un momento de intensa actividad geopolítica de EE.UU. en la región:
- Ecuador lanzó esta semana operaciones militares conjuntas con fuerzas estadounidenses contra el narcotráfico, en una escalada sin precedentes de cooperación militar.
- Venezuela y EE.UU. restablecieron relaciones diplomáticas tras la captura de Maduro, y Chris Wright ya visitó Caracas para impulsar la industria petrolera.
- Argentina, con Milei, busca una "alianza estratégica duradera" con Washington.
En ese tablero, República Dominicana se posiciona como un aliado confiable pero pragmático: participa de la coalición de seguridad, pero al mismo tiempo aprovecha el foro para avanzar su propia agenda —energía con EE.UU., comercio con Bolivia— quizás para no quedar reducida al rol de comparsa en la estrategia antinarcóticos de Trump.
Lo que queda por verse
Las reuniones bilaterales son, por definición, el inicio de algo. Lo que determinará su relevancia real será lo que venga después:
- Con EE.UU.: ¿Se acelerará el Proyecto Hostos? ¿Habrá nuevos acuerdos de cooperación energética? ¿Participará República Dominicana activamente en la coalición militar del Escudo de las Américas o mantendrá un perfil bajo en lo securitario?
- Con Bolivia: ¿Se concretarán los "nichos de cooperación" mencionados? ¿Habrá intercambio comercial real o quedará en una foto y un comunicado?
Lo cierto es que Abinader llegó a Miami con una agenda propia dentro de una cumbre diseñada por otros. Y eso, en diplomacia, ya es un resultado.
Noticias relacionadas
Compartir esta nota