El Auditorio Octavio Antonio Cardenal Beras Rojas de la Universidad Católica de Santo Domingo (UCSD) fue el escenario de una mañana de conocimiento, reflexión y esperanza. La Comisión Nacional Unidos por la Altagracia, instancia de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED), junto a la Asociación de Damas de la Altagracia, celebró la tercera edición del Aula Altagraciana bajo el título: “Mensaje a los jóvenes y las familias en la imagen de Nuestra Señora de la Altagracia y en la Teología del Cuerpo”.
El acto inició con la apertura formal a cargo de S.E.R. Mons. José Dolores Grullón Estrella, obispo emérito de la Diócesis de San Juan de la Maguana, quien asistió en su calidad de presidente de la Comisión Nacional Unidos por la Altagracia. Asimismo, las palabras de bienvenida fueron pronunciadas por Sonia Villanueva de Brouwer, presidenta de las Damas de la Altagracia y coordinadora de gestión financiera de la Comisión.
El Aula Altagraciana es la plataforma pedagógica de la Comisión Nacional Unidos por la Altagracia y de la Asociación de Damas de la Altagracia. Concebida como un espacio de aprendizaje, jornadas, talleres y encuentros, de conocimiento teológico y de valores espirituales católicos, tomando la imagen de la Virgen de la Altagracia como eje conductor de la identidad religiosa del pueblo dominicano.
El invitado especial de esta tercera edición fue el Dr. Óscar Perdiz Figueroa, teólogo del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II de Ciudad de México. Su reflexión giró en torno a la simbología de la imagen de la Virgen de la Altagracia y los fundamentos de la Teología del Cuerpo, conjunto de 129 catequesis impartidas por San Juan Pablo II en sus audiencias generales entre septiembre de 1979 y noviembre de 1984, conocidas bajo el título «El amor humano en el plan divino».
Esta tercera edición del Aula Altagraciana nació como respuesta a una realidad que preocupa a pastores, familias y educadores: la creciente desorientación que experimentan los jóvenes dominicanos en un mundo marcado por la inmediatez de las redes sociales y la ausencia de proyectos de vida claros.
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