Las mujeres en perimenopausia o menopausia son las consumidoras que más gastan en soluciones relacionadas con la longevidad, pero también figuran entre las menos satisfechas con las opciones disponibles, según una investigación de Boston Consulting Group (BCG).
El estudio, realizado entre 10,608 personas en 12 países, estima que la demanda insatisfecha de este grupo representa una oportunidad de aproximadamente US$350,000 millones para el mercado global de la longevidad.
El informe, titulado The $350 Billion Longevity Mismatch in Women’s Health y elaborado para el St. Moritz Longevity Forum, señala que las mujeres en perimenopausia o menopausia adoptan intervenciones relacionadas con la longevidad, como suplementos, servicios especializados y tratamientos, entre 15 y 22 puntos porcentuales más que otros grupos de mujeres y hombres.
Además, estas mujeres han probado, en promedio, 3.3 intervenciones más que otras mujeres y 2.9 más que los hombres. Sin embargo, su satisfacción con las soluciones disponibles se mantiene alrededor del 50%.
En cuanto al gasto, registran una mediana de US$84 mensuales en productos y servicios de longevidad, frente a US$68 entre otras mujeres y US$73 entre los hombres.
Alrededor de un tercio de las mujeres en perimenopausia o menopausia encuestadas afirmó que aumentaría su gasto hasta unos US$108 mensuales si existieran productos o servicios que demostraran mejores resultados.
El interés comienza antes de la menopausia
La investigación también señala que el interés de las mujeres por su salud a largo plazo suele aparecer a mediados de los 30 años, aproximadamente una década antes de que el mercado de longevidad centre su atención en ellas.
Según el estudio, los cambios hormonales y los desafíos relacionados con la fertilidad que suelen presentarse entre los 36 y 38 años incrementan en ocho puntos porcentuales el interés por la salud futura. BCG indica que este efecto es casi el doble del observado durante la menopausia.
En los hombres, un cambio comparable se produce cerca de una década después.
“Las empresas suelen empezar a hablar con las mujeres sobre salud a largo plazo cuando llegan a la menopausia, pero la verdadera ventana de oportunidad se abre aproximadamente diez años antes”, señaló Parul Bajaj, managing director y partner de BCG y coautora del informe.
Persisten brechas en la atención de salud
El estudio también identifica diferencias en la atención que reciben las mujeres por determinadas afecciones.
Solo el 63% de las mujeres encuestadas consulta a un médico por problemas hormonales como el síndrome de ovario poliquístico, la endometriosis o la menopausia, frente al 78% que busca atención por enfermedades cardiovasculares.
Entre quienes consultan por problemas hormonales, el 72% afirma haberse sentido tomada en serio por los profesionales de la salud. En el caso de quienes buscan atención por síntomas cardíacos, la proporción llega al 85%.
“Durante décadas, las mujeres han tenido que adaptarse a sistemas de salud que no fueron diseñados en torno a sus necesidades biológicas”, afirmó Trish Stroman, managing director y senior partner de BCG y coautora del informe.
Stroman señaló que reducir esta brecha requiere mayor investigación y formación de los profesionales de la salud, además de una mayor participación de las mujeres en la definición de las soluciones de longevidad.
El informe también apunta a la representación femenina en la investigación clínica como otro de los desafíos. Según BCG, las mujeres representan en promedio alrededor del 40% de los participantes en ensayos clínicos en Estados Unidos.
Para Laure Bezert, managing director y partner de BCG, la salud femenina constituye un segmento en expansión dentro de la economía de la longevidad, aunque persisten barreras para acceder a soluciones relevantes y respaldadas por evidencia.
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