El café se asocia a menudo con imágenes de la naturaleza, del terruño y, cada vez más, con promesas de sostenibilidad. Sin embargo, detrás de esta cadena de producción globalizada se esconde una realidad menos conocida: la del uso masivo de pesticidas en numerosos países productores.

Esta es la conclusión a la que llega la ONG Coffee Watch en su informe "Poison in your coffee" ("Veneno en tu café"), que recopila varios cientos de trabajos científicos dedicados a los impactos sanitarios y medioambientales del cultivo intensivo del café. "Nuestro informe es nuestro esfuerzo por dar la voz de alarma", explica Etelle Higonnet, una de sus autoras. "Hay trazas de residuos de pesticidas en una de cada cinco tazas que beben los consumidores. Pero la catástrofe es que los trabajadores están siendo envenenados", subraya.

Un cultivo especialmente dependiente de los pesticidas

El estudio destaca así que el café figura entre los cultivos que más pesticidas consumen en el mundo.

En Kenia, por ejemplo, el cultivo del café consumiría cerca de una cuarta parte de los plaguicidas utilizados en el país, a pesar de que solo representa alrededor del 1 % de la superficie agrícola.

Los investigadores han identificado 159 sustancias activas autorizadas para la producción de café en los principales países estudiados. Entre ellas figuran varios plaguicidas clasificados como probablemente cancerígenos, neurotóxicos o tóxicos para la reproducción. "Lo que resulta aún más llamativo es que entre el 59 % y el 60 % de los plaguicidas utilizados en el cultivo del café están prohibidos en Europa porque se consideran demasiado peligrosos", prosigue Etelle Higonnet.

El informe cita, en particular, el clorpirifós, prohibido en la Unión Europea desde 2020 debido a sus posibles efectos sobre el desarrollo neurológico de los niños, o el imidacloprid, un insecticida neonicotinoide cuyo impacto sobre los polinizadores está ampliamente documentado.

Millones de trabajadores en primera línea

Para Coffee Watch, sin embargo, el principal reto se centra en los trabajadores agrícolas. El informe recuerda que el sector del café da sustento a unos 25 millones de productores y 100 millones de trabajadores en todo el mundo. Sin embargo, en muchas regiones productoras, el acceso a los equipos de protección sigue siendo limitado.

En la República Dominicana, el 87 % de los productores encuestados afirma no llevar guantes ni mascarilla al aplicar los pesticidas. En la India, dos tercios de los trabajadores no utilizan ninguna protección específica. "La mayoría de los agricultores y trabajadores no tienen ningún tipo de acceso a formación ni a medidas de protección", prosigue Etelle Higonnet.

Las consecuencias inmediatas están ampliamente documentadas: náuseas, vómitos, mareos, irritaciones cutáneas o trastornos respiratorios. Pero los autores insisten sobre todo en los riesgos relacionados con la exposición crónica. Así, también se manifiestan efectos sobre la salud a largo plazo. Según el informe, el 14 % de los plaguicidas utilizados en el cultivo del café están clasificados como carcinógenos probables o confirmados, mientras que casi dos tercios presentan una toxicidad potencial para la reproducción.

Los autores también mencionan los vínculos establecidos entre ciertas sustancias y enfermedades neurodegenerativas como el párkinson, así como los efectos sobre la fertilidad o el desarrollo de los niños expuestos antes del nacimiento: "Se observan cánceres, problemas de fertilidad y de reproducción, y casos de párkinson. No se trata de consecuencias menores", explica Etelle Higonnet.

Residuos detectados en los granos exportados

El estudio también se centra en la presencia de residuos en los granos comercializados en los mercados internacionales. Entre 2020 y 2024, los plaguicidas constituyeron la principal categoría de riesgos notificados en el sistema europeo de alerta rápida para alimentos en lo que respecta al café.

Según los datos analizados por PAN Europe (Pesticide Action Network), el 23 % de las muestras de café analizadas en Europa contenían pesticidas prohibidos en la Unión Europea. "Cuando se detectan residuos en el café, a menudo se trata de una mezcla de pesticidas y no de una sola sustancia", aclara Etelle Higonnet, quien señala que los efectos acumulativos de estas mezclas aún no se han estudiado lo suficiente.

Ante esta situación, las marcas multiplican las etiquetas y certificaciones que garantizan una calidad medioambiental y social relativa. Pero este informe también cuestiona la eficacia de estos mecanismos. "Beber un café certificado no significa necesariamente que esté libre de pesticidas", aclara Etelle Higonnet. Según ella, los pliegos de condiciones varían mucho de una etiqueta a otra, lo que dificulta su comprensión por parte de los consumidores.

Asimismo, considera que, en la actualidad, ninguna certificación garantiza por sí sola unos ingresos dignos para el conjunto de productores y trabajadores del sector.

A pesar de esta cruda constatación, Coffee Watch afirma que existen alternativas contrastadas. El informe destaca, en particular, los sistemas agroforestales y las prácticas agroecológicas, que permiten reducir considerablemente la dependencia de los pesticidas al tiempo que preservan la biodiversidad. "Sabemos perfectamente cómo producir un café respetuoso con la naturaleza", concluye. "El café ecológico existe. Las soluciones también existen. La cuestión ahora es saber si los agentes del sector están dispuestos a generalizarlas".

RFI

Radio Francia Internacional

RFI es una radio francesa de actualidad, difundida a escala mundial en francés y en 15 idiomas más, mediante 156 repetidores de FM en ondas medias y cortas en una treintena de satélites a destino de los cinco continentes, en Internet y en aplicaciones conectadas, que cuenta con más de 2.000 radios asociadas que emiten sus programas.

Ver más