La conversación telefónica publicada por un consorcio de medios de comunicación de Europa del Este, compuesto por The Insider, VSquare y Delfi, data del 30 de agosto de 2024. En ella se escucha un intercambio muy cordial entre Serguéi Lavrov, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, y su homólogo húngaro, Peter Szijjarto.
“La amistad de Szijjarto con Lavrov nunca se había documentado con llamadas telefónicas filtradas que demuestran todo el alcance de su complicidad”, según el consorcio.
“Escucha, te llamo a petición de Alisher, quien me pidió que te recordara que hicieras algo por su hermana”, dice Serguéi Lavrov. “Junto con los eslovacos, presentaremos una propuesta a la Unión Europea para retirarla de la lista”, le promete entonces el jefe de la diplomacia húngara. “Haremos todo lo posible para lograr su retirada”.
Alisher Usmánov es un oligarca ruso cercano a Vladimir Putin, cuya hermana, Ismailova, figura en la lista de sanciones de la Unión Europea. Siete meses después, tal como prometió Hungría, Ismailova fue retirada de la lista.
Chantaje en beneficio de Moscú
Este no es el único ejemplo de presiones ejercidas por Hungría sobre la Unión Europea, según el consorcio de medios. Y es que Budapest tiene el poder de bloquear las decisiones de la UE y, por lo tanto, puede ejercer chantaje en beneficio de Moscú. “Está claro que Hungría está ejecutando órdenes políticas de Rusia”, comenta un diplomático europeo.
Peter Szijjarto denunció el martes una “injerencia” extranjera en la campaña para las elecciones legislativas en Hungría. Hablando de un “escándalo muy grande”, criticó en Facebook “la interceptación de sus llamadas por parte de servicios secretos extranjeros, que las hicieron públicas”, “en interés de Ucrania”, una semana y media antes de las elecciones.
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