La pista del aeródromo de Nerlerit Inaat, enclavada en la orilla de uno de los numerosos fiordos del mar de Groenlandia, solo recibe unos pocos aviones cada semana. Con sus cinco almacenes y sus tres edificios de color rojo intenso perdidos en medio de una tundra del este del territorio autónomo danés, la llegada a finales de julio de 15 contenedores y de maquinaria pesada de construcción no pasó desapercibida, informa el periodista danés Niels Anner.
"El Ministerio de Industria y Recursos Minerales fue informado de que White Flame Energy había trasladado material de perforación, almacenado y embalado, de Tasiilaq a Nerlerit Inaat", y lo hizo sin autorización de las autoridades, informó el Gobierno de Groenlandia el 30 de julio.
Este traslado por vía marítima podría parecer anecdótico, pero también podría marcar el inicio de la explotación de yacimientos petrolíferos por parte de un conglomerado de empresas en la península de Jameson Land, en beneficio de Estados Unidos. "El objetivo era desembarcar el material en Nunap Qeqqa (Jameson Land) para realizar perforaciones de exploración petrolera", confirmó el Ministerio en su comunicado. Y añadió: "El titular de la licencia no había obtenido las autorizaciones requeridas de la autoridad competente antes de iniciar esta operación […] Se enviará una advertencia formal al titular de la licencia".
Suspensión de licencias y acuerdos empresariales
En 2014 y 2018, la compañía White Flames adquirió tres licencias, todavía vigentes, que le permiten explorar y posteriormente explotar el petróleo de esta región. Se trata de un recurso especialmente codiciado, teniendo en cuenta que Nuuk suspendió la concesión de estos permisos en 2021, despertando así el interés de distintos actores. Tres años después, la empresa energética fue adquirida por la británica 80 Mile PLC, que recientemente se asoció con Greenland Energy, una compañía estadounidense creada en 2025 e integrada por personas cercanas a Donald Trump, como Larry Sweet y Carol Craig, quien participa en el desarrollo del escudo antimisiles Golden Dome que el presidente estadounidense desea instalar en la isla.
"Durante las últimas semanas, Greenland Energy ha continuado con sus preparativos para lo que, según creemos, será uno de los programas de exploración terrestre más importantes realizados en Groenlandia en décadas", justificó la empresa estadounidense con sede en Texas. Al frente de ella se encuentra Robert Price, especialista en petróleo, quien nunca ha ocultado sus ambiciones en Jameson Land. Durante una visita al lugar el pasado mes de marzo, el empresario dejó desbordar su entusiasmo ante una población escéptica. "Será como los campos petrolíferos de las décadas de 1920, 1930 y 1940″, declaró, "la presión y el petróleo nos van a saltar a la cara".
Robert Price y sus socios estiman que bajo estas tierras podrían esconderse cerca de 13.000 millones de barriles de petróleo, con un valor aproximado de 1 billón de dólares. Según los planes de la empresa estadounidense, la primera perforación, de 3.500 metros de profundidad, debería realizarse en octubre próximo. Sin embargo, en una carta enviada el 6 de agosto a sus accionistas, Greenland Energy advirtió que «esperar a que se concedan las autorizaciones antes de iniciar los preparativos logísticos retrasaría innecesariamente las operaciones y podría hacer perder un tiempo valioso durante la limitada temporada de explotación de Groenlandia».
Las poblaciones locales, totalmente en contra del proyecto
A pesar de las promesas de empleo realizadas por Robert Price durante una reunión en junio, el proyecto está lejos de contar con el apoyo unánime de la sociedad groenlandesa. El 13 de julio se organizaron manifestaciones en todo el país a iniciativa de los habitantes de Ittoqqortoormiit, la única localidad situada cerca de las zonas de perforación, que temen que desaparezca su forma de vida.
En una publicación en la red social X, el independentista Orla Joelsen reprodujo las declaraciones de Hans Brønlund, presidente del consejo local de Ittoqqortoormiit. "Ahora sabemos que empresas extranjeras tienen previsto realizar perforaciones a cielo abierto en nuestro vulnerable patio trasero, Jameson Land, sin ningún respeto por nuestro verdadero futuro", criticó el dirigente local. "Si se produce un vertido de petróleo en nuestra patria cubierta de hielo, no solo destruirá la naturaleza: destruirá nuestra cultura de caza, nuestra forma de vida y el futuro de Ittoqqortoormiit para siempre".
La esfera MAGA, al acecho
La reactivación del proyecto en Jameson Land coincide de manera llamativa con una nueva declaración de Donald Trump sobre el tema. En su red social Truth Social, el presidente estadounidense publicó el 1 de agosto una imagen generada mediante inteligencia artificial en la que aparece su rostro observando desde el cielo una localidad de Groenlandia, acompañada de un simple comentario: «Hello Greenland» («Hola, Groenlandia» en español). El día anterior —es decir, al día siguiente de la publicación del comunicado groenlandés—, el presidente estadounidense había declarado al periodista conservador Steve Gruber que el territorio autónomo estaría bajo el control de Estados Unidos antes de que abandonara la Casa Blanca, en 2029.
Un mes antes, el Dr. Phil —cuyo verdadero nombre es Phil McGraw—, un podcaster partidario del presidente, anunció que viajaría personalmente a Ittoqqortoormiit para realizar allí una serie documental. "Voy a Groenlandia para una de las expediciones energéticas más apasionantes de todos los tiempos", presumió el Dr. Phil, asegurando que estaría presente para «el primer golpe de la perforadora».
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