Erick Flores sale de su casa, un edificio de tres pisos ubicado en el Valle de Chalco, en el estado de México. Lo que ahora el mexicano llama “su hogar”, fue mandado a construirse con el dinero que mandaba desde Nueva York, ciudad en donde vivió estos últimos 20 años.
“Fui deportado el 7 de noviembre de 2025. Era chef de una compañía, nos dedicábamos a hacer catering. Le hice de comer a Donald Trump, y es algo bien irónico que 10 años después, su Gobierno me deporta”, cuenta.
“Quedamos a mano”
Tras 15 días encarcelado y 30 horas de camión, Erick Flores se volvió a encontrar con su esposa y sus tres hijos, a quienes no había visto desde hacía dos décadas.
“Es un pago fuerte. Yo a mis hijos, ninguno de los tres los vi graduarse. Y pues es un poquito difícil, pero me siento tranquilo. Yo pagué muchos impuestos a Estados Unidos, no los recuperé, pero ellos me dieron a ganar mucho dinero, y ya está la casa, los estudios de mis hijos… quedamos a mano”, estima.
En esta nueva vida, Erick Flores dejará la cocina y se dedicará a ayudar a los otros deportados, a los que no tienen une familia en México.
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