Con Emmanuelle Chaze, corresponsal de RFI en Járkov
Tras varios días de especulaciones, Vasil Maliuk, jefe del SBU, el servicio de seguridad de Ucrania, ha aceptado dimitir de su cargo, presionado por Volodimir Zelenski. Sin embargo, el presidente ucraniano asegura que permanecerá en el servicio para centrarse en las operaciones contra Rusia.
Maliuk conoce bien esta tarea, ya que ha sido el autor de audaces ataques contra Moscú, como la operación “Telaraña” el pasado mes de junio, pero también de ataques con drones submarinos o el ataque contra el puente construido ilegalmente en la Crimea ocupada para unir la península a Rusia.
Esta salida aún debe ser validada por el Parlamento. En la sociedad civil, Maliuk es percibido como el responsable de los intentos de silenciar a las agencias de lucha contra la corrupción este verano. Sin embargo, sus exitosas operaciones militares en territorios rusos u ocupados le han garantizado el respeto de los soldados.
Dentro del ejército, varias personalidades le han manifestado abiertamente su apoyo, entre ellas Myjailo Drapatyi, comandante de las fuerzas conjuntas de Ucrania, y Robert Magyar, jefe de las fuerzas del sistema no tripulado, los drones. Ambos oficiales cuestionaron la conveniencia de estos cambios al frente de los servicios de inteligencia y seguridad en un momento crítico para Ucrania.
Unos días antes, el viernes 2 de enero, Volodimir Zelenski había nombrado a Kirilo Budánov, entonces jefe de inteligencia militar, como su jefe de gabinete.
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