Con la corresponsal de RFI en Ankara, Anne Andlauer.
Es por una veintena de mensajes en las redes sociales, algunos de ellos publicados hace más de un año, que Alican Uludağ comparece detenido en Ankara, capital de Turquía. El periodista turco está acusado de "insulto al presidente", "difusión de información engañosa" y "ultraje al gobierno y a los órganos judiciales".
Sus partidarios sostienen que su detención tiene poco que ver con lo que comparte en las redes. El objetivo sería más bien impedir que este reconocido cronista judicial cubra los juicios políticos que se suceden actualmente, en particular los que afectan al principal partido de la oposición, el CHP.
"Las presiones sobre los periodistas no dejan de intensificarse"
"Registramos 17 periodistas encarcelados en Turquía. En los últimos años, esta práctica continúa de manera aún más desenfrenada, gracias a leyes como sobre el insulto al presidente o sobre la desinformación. El poder no quiere que los periodistas hagan su trabajo. En el caso de Alican Uludağ, no quiere que el público sepa lo que ocurre dentro del sistema judicial. Las presiones sobre los periodistas no dejan de intensificarse con el objetivo evidente de impedirnos hacer nuestro trabajo", explica Nurcan Gökdemir, representante en Ankara del diario opositor Birgün, quien conoce bien a Alican Uludağ.
Con el encarcelamiento de Alican Uludağ, o también el de Ismail Ari, periodista de investigación del diario Birgün, Turquía sigue cayendo en la clasificación de libertad de prensa de Reporteros sin Fronteras. Hoy se sitúa en el puesto 163 de 180 países.
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