Por la corresponsal en Estocolmo
Jimmie Åkesson, líder de los Demócratas de Suecia, esperaba obtener cargos ministeriales para su partido en caso de una victoria de la derecha. En cambio, debe aceptar una derrota histórica. Durante una conferencia de prensa este viernes 18 de septiembre, se esforzó por señalar a los culpables de este revés: "El Partido de Izquierda, en primer lugar, pero también los socialdemócratas lograron movilizar muy bien los votos islamistas".
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El pasado 15 de septiembre, incluso antes de los resultados definitivos, el exdiputado del SD, Kent Ekeroth, se había enfurecido en una radio local: "Los partidos de la mayoría saliente deberían haber impedido la concesión de 217d.000 nacionalidades suecas. Es difícil ganar cuando se trae ganado electoral del extranjero".
Una encuesta realizada a la salida de las urnas muestra que el 67 % de los inmigrantes originarios de países no europeos votó por la oposición, frente al 48 % de los votantes nacidos en Suecia. Sin embargo, los politólogos plantean otra explicación para el retroceso del SD: el temor a que la extrema derecha entre al gobierno y el rechazo a una política migratoria considerada demasiado restrictiva podrían haber llevado a algunos votantes de vuelta a los partidos tradicionales. Pero Jimmie Åkesson asegura: "El SD no es un proyecto a corto plazo destinado a sembrar la discordia. El partido apenas está a la mitad de un maratón".
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