Por: Stefanie Schüler
El Danubio y el Rin fluyen más lentamente, lo que tiene como consecuencia inmediata la interrupción del transporte fluvial. Es lógico: cuando el nivel del agua es bajo, las barcazas cargan menos mercancías para poder seguir circulando.
Sin embargo, algunos tramos del Danubio y del Rin resultan difíciles o imposibles de recorrer. En ese caso, una parte de la mercancía debe trasladarse al ferrocarril o a la carretera, que a menudo ya están saturados y son más caros.
La industria se está ralentizando
Los sectores más afectados por esta desorganización del transporte fluvial son la construcción, el refinado y, por supuesto, la industria química y la siderúrgica. Esto se aprecia claramente en Alemania, donde estos dos sectores clave dependen en gran medida del Rin para recibir grandes cantidades de materias primas, pero también para sacar los productos acabados de las fábricas.
Este fin de semana, la prensa alemana expresaba su preocupación por una posible interrupción de la navegación por el Rin que, según los expertos, requeriría unos 3.000 camiones cisterna adicionales al día. Sin embargo, no se dispone de esa capacidad. Por lo tanto, el riesgo de que se produzca una grave perturbación en las cadenas de suministro es real. El próximo jueves, los ministros de Transporte de los distintos estados federados alemanes debatirán esta cuestión en una reunión de emergencia.
La energía es más cara
El Rin es el segundo río más largo de Europa. Pero este fin de semana, lo que acaparó los titulares fue el desecamiento del curso de agua más grande del Viejo Continente.
De hecho, el caudal del Danubio nunca ha sido tan bajo: tres veces inferior a los valores normales para esta época del año. Esto ha obligado a Hungría a anunciar este domingo la parada de su única central nuclear, que produce el 40 % de la electricidad anual del país. El agua bombeada del Danubio ya no es suficiente para refrigerar los cuatro reactores. Por las mismas razones, Bulgaria y Rumanía también se han visto obligadas a paralizar los reactores de algunas centrales nucleares.
La agricultura bajo presión
La agricultura también se ve directamente afectada por la disminución del caudal de los grandes ríos europeos: por la desorganización del transporte fluvial , por ejemplo, para traer los insumos o para transportar los productos, y por el aumento del precio de la energía. Pero, por supuesto, también por la simple falta de agua, que afecta gravemente a la producción agrícola.
En Serbia, el nivel del Danubio es tan bajo que las autoridades se han visto obligadas a detener una bomba. Esta bomba desvía el agua del Danubio hacia un sistema de canales que permite regar más de un millón de hectáreas de tierras de cultivo en el norte del país.
Inflación, PIB, empleo
Ya se están dejando sentir los efectos en cadena de la sequía de los ríos, y acabarán afectando a la economía europea, al empleo, al PIB y a la inflación. No se vislumbra ninguna mejora en las condiciones fluviales. Según las previsiones, no habrá precipitaciones importantes en los cauces del Danubio y del Rin hasta dentro de cinco o seis semanas.
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