Por el corresponsal de RFI en Moscú
Música electrónica y haces de luz sobre los altos techos con molduras: cientos de personas se desatan en la sala principal de la Léninka, entre las mesas de lectura, frente a una célebre estatua del antiguo dirigente soviético. Las imágenes difundidas en las redes sociales desataron la polémica en Rusia.
De la electrónica a Pushkin
Sin embargo, la fiesta rave estaba autorizada, era gratuita con inscripción previa, el organizador estaba identificado y el consumo de alcohol estaba prohibido. Una de las participantes, una mujer de unos treinta años, cuenta: "Fue realmente extraordinario: la combinación de la música y los juegos de luces transformó por completo la biblioteca. Todo estaba pensado para realzar su arquitectura. Y no fue solo una rave: también había instalaciones artísticas, performances e incluso un escenario abierto donde cualquiera podía venir a leer poemas. Tengo la impresión de que nunca antes se había organizado algo así en lugares tan prestigiosos, con semejante dimensión oficial e institucional. Quizá habría podido imaginarlo hace unos años, pero en el contexto actual es algo verdaderamente fuera de lo común".
En un medio local, representantes de la biblioteca celebraron esta iniciativa que, según dijeron, "permite hablarle a la nueva generación en su propio idioma, para llevarla a descubrir a Tolstói, Dostoievski y Pushkin".
La indignación de los conservadores
Pero el evento también tuvo detractores. El lunes 2 de noviembre, la polémica seguía viva. Entretanto, las imágenes habían dado la vuelta al país y suscitado comentarios indignados entre algunas de las voces conservadoras de la sociedad rusa. La mediática Ekaterina Mizulina, directora de la Liga por un Internet Seguro, un organismo que vigila los contenidos de la web, habla de un "caos posmoderno" y expresa su preocupación por los libros históricos que podrían haber resultado dañados. Los puristas, sin embargo, pueden quedarse tranquilos: los libros no son de acceso directo y se conservan en depósitos.
El movimiento nacionalista Rússkaia Obshchina (Comunidad Rusa) lamenta que la Léninka se haya convertido en un lugar de "bailes demoníacos", y un célebre presentador de televisión pide directamente la destitución de toda la dirección de la biblioteca.
Bailar en un país en guerra
Otras figuras conservadoras, minoritarias, respaldaron la idea de este evento, que se celebró mientras, en otras calles de Moscú y de las grandes ciudades de Rusia, Halloween también tenía una participación especialmente masiva. Mucho mayor que de costumbre, según quienes viven en Moscú desde hace años. Y en el actual clima tenso y opresivo, eso demuestra que la gente tiene ganas de disfrazarse, bailar, salir de fiesta y escapar de una vida cotidiana sombría.
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