Vladimir Putin lo había solicitado oficialmente el 21 de febrero, y en marzo se lanzó un plan industrial para la producción a gran escala para 2030. A veces denominado "oro blanco", el litio es un material esencial para las baterías que se utilizan en dispositivos que van desde teléfonos inteligentes y computadoras portátiles hasta vehículos eléctricos.
Por Anissa El Jabri
Vladimir Putin había hecho su llamado en una conferencia dedicada a las tecnologías avanzadas celebrada en Moscú el 21 de febrero. "Todavía no extraemos litio. Pero podemos hacerlo. E incluso podríamos haber empezado a hacerlo hace 10 o 15 años", dijo entonces el presidente ruso.
Rusia tiene recursos de litio estimados en alrededor de un millón de toneladas en 2024 por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Esto la convierte en el cuarto país de Europa por sus reservas, detrás de Alemania con 3,8 millones de toneladas, República Checa, 1,3 millones, y Serbia, 1,2 millones.
Las sanciones lo cambiaron todo
En el mundo, en cambio, Rusia se ubica muy por detrás de gigantes latinoamericanos como Bolivia, cuyas reservas se estiman en 23 millones de toneladas, Argentina en 22 millones y Chile en 11 millones. Hasta ahora, además, Rusia se ha mostrado relativamente poco preocupada por la explotación de este mineral y ha dependido en gran medida de las importaciones.
Pero las sanciones occidentales lo han cambiado todo. En este campo, como en tantos otros, Moscú está tratando de desarrollar su autonomía y pasar de la producción actual, muy limitada, a una escala mayor, en un plazo de cinco años. La producción de litio en Rusia está actualmente limitada a 27 toneladas por año, se extrae como subproducto de la minería de esmeraldas en los Montes Urales.
Tres nuevas licencias de funcionamiento
En primera línea se encuentra hoy Polar Lithium, una empresa conjunta entre el gigante metalúrgico ruso Nornickel y la empresa estatal de energía nuclear Rosatom. Polar Lithium quiere explotar el yacimiento de Kolmozerskoye, el más grande de Rusia, ubicado en la región de Múrmansk, en el noroeste del país.
El Ministerio de Recursos Naturales ha emitido otras dos licencias para explotar otro yacimiento en la misma región, así como otro en Tuva, esta vez cerca de Mongolia. El objetivo es alcanzar una producción de 60.000 toneladas anuales en 2030. Un cronograma que parece muy ambicioso según analistas mineros independientes.
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