Por nuestra corresponsal Emmanuelle Chaze
Anoche, Rusia lanzó contra Ucrania más de 70 misiles y más de 450 drones, que golpearon la infraestructura energética en varias regiones, incluidas Kyiv, Dnipró y Járkiv. Esto provocó cortes generalizados de electricidad y calefacción.
En Kyiv, casi 1.000 edificios residenciales quedaron privados de calefacción, y una cifra similar de edificios también quedó sin calefacción en Járkiv, donde las temperaturas descendieron hasta los -23 grados.
Las autoridades ucranianas afirmaron que los ataques se programaron deliberadamente para aprovechar las temperaturas gélidas y causar mayores daños a la infraestructura civil, y DTEK, el primer proveedor privado de electricidad de Ucrania, denunció el peor ataque contra la infraestructura energética desde el inicio del año.
Apoyo de la OTAN
En este contexto, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, visitó Kyiv, se dirigió al Parlamento y reafirmó el apoyo a largo plazo de la OTAN, destacando que el 90% de los misiles utilizados por Ucrania para su defensa aérea se suministraron a través del programa PURL, que permite la adquisición de armas estadounidenses para Ucrania con fondos de otros aliados.
Rutte también sostuvo que la magnitud de los ataques rusos demostró que Moscú no estuvo verdaderamente comprometido con la paz y subrayó los beneficios mutuos de la cooperación en defensa con Ucrania.
Por su parte, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski declaró que Ucrania ajustó su enfoque negociador, ya que el bombardeo continuo de Rusia socavó la confianza antes de las conversaciones previstas.
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