Llamas y una densa columna de humo negro eran visibles el sábado cerca del aeropuerto de Riad, indicaron a la AFP dos habitantes de la capital saudita, donde varias explosiones habían resonado durante la noche por primera vez desde la reanudación de las hostilidades con los hutíes de Yemen.
Cerca del aeropuerto, un periodista de la AFP vio un tanque de combustible del gigante petrolero saudita Aramco en llamas y a bomberos combatiendo el fuego.
El sitio especializado Flightradar24 señaló por su parte “graves perturbaciones” en el aeropuerto internacional, “con retrasos importantes y vuelos cancelados”.
Los habitantes de Riad habían sido despertados en la noche del sábado al domingo por una alerta de riesgo de ataque seguida de dos fuertes explosiones, según periodistas de la AFP en el lugar.
Varias horas más tarde, habitantes de la ciudad declararon a la AFP haber escuchado una nueva serie de explosiones desde distintos puntos de la capital.
Desde la alerta por posibles ataques aéreos, las autoridades saudíes no han publicado ningún comunicado que aporte más detalles. La AFP ha contactado a responsables oficiales, pero todavía no ha recibido respuesta.
De su lado, los hutíes no han reivindicado ningún ataque en Arabia Saudita en el transcurso de las últimas horas.
El reino saudita sufre estos últimos días ataques crecientes de los hutíes, combatientes proiraníes que controlan gran parte del vecino Yemen y que luchan contra las fuerzas gubernamentales yemeníes, apoyadas por la coalición liderada por Riad.
Los bombardeos en Arabia Saudita habían tenido hasta ahora como objetivo principal instalaciones petroleras y bases militares en el sur o en la costa del mar Rojo, de las que los hutíes se han apoderado recientemente. Y la capital no había estado amenazada desde la reanudación de las hostilidades con los combatientes proiraníes en julio.
La alerta que avisaba de una “amenaza aérea hostil” sobre la capital y llamaba a sus habitantes a no salir fue enviada a sus teléfonos hacia las 03.00 de la madrugada (medianoche GMT). Tras sonar también en otras regiones del país, fue levantada media hora después de las explosiones.
“Escuché la alerta y luego mis ventanas temblaron”, relata un habitante de 27 años del norte de la capital, que no quiso dar su nombre. “Me dio muchísimo miedo”.
“Es aterrador”, confirma otro habitante, del centro, igualmente bajo condición de anonimato.
La capital saudita ya había sido alcanzada en el punto álgido de la guerra regional desencadenada a finales de febrero por el ataque estadounidense-israelí contra Irán. La embajada estadounidense había sido alcanzada por un dron en marzo.
Con su última ofensiva relámpago en Yemen, los hutíes controlan ahora toda la costa del mar Rojo y han reforzado así su control sobre el estrecho de Bab el-Mandeb, lo que ha provocado nuevos temores por el transporte marítimo internacional.
Este paso, que une Asia con Europa a través del canal de Suez, se ha vuelto aún más estratégico desde que Irán bloquea el estrecho de Ormuz, al otro lado de la península arábiga, desde el inicio de la guerra en Oriente Medio.
A principios de la semana, los hutíes también fueron acusados por Riad de haber apuntado contra La Meca, ciudad santa del islam, lo que les valió las críticas de numerosos países musulmanes. El movimiento proiraní lo desmintió.
En respuesta, Arabia Saudita ha bombardeado diaria y masivamente las zonas controladas por los combatientes en Yemen, sin lograr por el momento debilitarlos.
Casi 50 muertos en el sur de Yemen
Combates en el sur de Yemen entre las fuerzas gubernamentales respaldadas por Arabia Saudita y los combatientes hutíes proiraníes dejaron 48 muertos en las últimas 24 horas, indicaron el sábado a la AFP fuentes militares de ambos bandos.
Según fuentes militares gubernamentales, 17 soldados murieron, mientras que los hutíes informaron de la muerte de 31 de sus combatientes.
Riad, primer exportador mundial de crudo y bajo una presión particularmente intensa, multiplica los contactos diplomáticos para intentar salir del callejón sin salida. El medio estadounidense Axios afirmó la semana pasada que Estados Unidos se habría negado a bombardear a los hutíes a petición de Arabia Saudita.
Pakistán, por su parte, ha prometido defender “hasta el final” a su aliado saudí, con quien firmó el mes pasado, junto con Turquía, un acuerdo de defensa conjunta que los compromete a una defensa mutua en caso de ataque.
Ankara se muestra más prudente. “No hemos recibido ninguna petición oficial de Arabia Saudita” en materia de ayuda militar, indicó a la AFP una fuente diplomática turca en Ankara.
Al menos 112.000 personas han sido desplazadas en Yemen y cerca de 3.000 se han refugiado en Yibuti desde la reanudación de los combates a comienzos de septiembre en este país, el más pobre de la península arábiga, según las últimas cifras de la ONU.
Una guerra había enfrentado entre 2014 y 2022 a los rebeldes y a las fuerzas gubernamentales yemeníes apoyadas por Riad. (AFP)
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