Por el corresponsal de RFI en Praga
“Un día sin precedentes en la historia de los medios públicos checos”: así comenzó el noticiero de medianoche de este 3 de noviembre en la televisión pública checa. En un país donde las huelgas son poco frecuentes, los métodos empleados recientemente por la coalición gobernante para reformar el financiamiento de los medios audiovisuales públicos causaron conmoción, en particular al hacer que sus diputados aprobaran el proyecto en primera lectura durante la noche, con carácter de urgencia.
“La independencia de los medios públicos está en peligro y, por lo tanto, también la democracia”, sostiene Petr Gojda, productor de la radio pública Cesky Rozhlas, donde una amplia mayoría de los empleados está hoy en huelga para preservar una independencia garantizada hasta ahora por el canon audiovisual.
“Mucha gente, muchas organizaciones entienden que se trata de una lucha por la democracia. Tenemos mucho apoyo: de estudiantes, de teatros, etc. De verdad, veo que hay mucha gente que entiende que esta es una lucha muy importante”, afirma Petr Gojda, quien intenta mantenerse optimista.
Financiar directamente los medios audiovisuales públicos con el presupuesto del Estado parecía ser el proyecto inicial de la coalición gobernante en Praga y de los partidos de extrema derecha que la integran, aunque también se plantearon otras opciones, como “contribuciones voluntarias” o “sistemas vigentes en los países nórdicos”.
El primer ministro Andrej Babis niega querer amordazar a los medios audiovisuales públicos, pero para muchos checos los antecedentes en este ámbito en Hungría con Viktor Orbán y, más recientemente, en la vecina Eslovaquia constituyen advertencias sobre los riesgos que se corren: “Vemos un desmantelamiento de la democracia en Eslovaquia; no queremos eso aquí”, concluye Petr Gojda.
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