En el Reino Unido, esta reforma propone tres líneas de actuación para abordar mejor los casos de violación y agresión sexual.
En primer lugar, un cambio físico en los juzgados, con la creación de salas de espera y entradas separadas, para que las víctimas no tengan que cruzarse con su agresor en ningún otro lugar que no sea la sala del juicio. También tendrán la posibilidad de declarar y asistir al veredicto a distancia.
Una sala de audiencias específica
Además, cada tribunal deberá dedicar una sala a los casos de violación y agresión sexual. Por el momento, estos casos figuran en lo que se conoce como “calendarios flexibles” y se aplazan con frecuencia para dar cabida a otros juicios. Contar con una sala específica garantiza una fecha fija para la vista y, posiblemente, reduce el plazo de tramitación.
Por último, las fuerzas del orden y los funcionarios judiciales recibirán una mejor formación para atender a las víctimas. El coste estimado de la reforma es de algo más de 25 millones de euros en dos años.
Reducir los plazos
Según las asociaciones, reducir los plazos y lograr que el sistema judicial se muestre más comprensivo con las víctimas podría reforzar la lucha contra la violencia sexual: estiman que solo una de cada seis violaciones o intentos de violación da lugar a la presentación de una denuncia.
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