El ciclista de 36 años, que anunció el domingo su retiro para finales de 2026, reúne los condimentos de un héroe colombiano.
El origen humilde anclado a una región agrícola del departamento de Boyacá (centro), la capacidad para subir picos montañosos y los triunfos para un país con una afición enfermiza por el deporte de las bielas.
Pero como todo héroe, Quintana tiene un talón de Aquiles: la sombra del dopaje empañó la recta final de su carrera.
De niño corría en una vieja bicicleta acondicionada por su padre. Luego en la adolescencia y durante años fue uno de los grandes animadores de las mayores competencias europeas como el Tour de Francia, principalmente entre 2013 y 2019.
Allí se convirtió en el eterno candidato al jersey amarillo del líder, enfrentado con el británico Chris Froome, dominador del ciclismo en esa época.
Los colombianos vibraron con sus carreras en una causa nacional bautizada como el "sueño amarillo", un anhelo de título que nunca se concretó. Quintana subió tres veces al podio de la Grande Boucle, pero con el sinsabor de no lograr quedar en el primer puesto.
Ganador del Giro de Italia (2014) y de la Vuelta a España (2016), Quintana informó que dejará el ciclismo cuando acabe la presente temporada con el Movistar Team.
Fui un "niño que creció entre las montañas en Boyacá, donde la vida no era fácil pero sí llena de sueños. Un niño que no tenía todo pero tenía algo más fuerte: las ganas de salir adelante", dijo "Nairoman" en su despedida.
Estratega
Quintana encarnó el concepto de los "escarabajos" colombianos, que describe a los ciclistas cafeteros, generalmente de baja estatura y poco peso, capaces de subir carreteras empinadas con menos sufrimiento que sus rivales europeos.
Quintana deslumbró con su capacidad en vías cercanas a la casa de sus padres en Cómbita (2.825 metros sobre el nivel del mar).
El español Movistar Team fue su primer equipo en la élite. En tiempos en los que Froome, cuatro veces ganador del Tour, parecía no tener competencia, los ataques de Quintana le propinaron más de un susto.
En Colombia, su atrevimiento paralizaba las labores cotidianas. Muchos de sus compatriotas hacían una pausa matutina para ver en televisión al ídolo nacional desafiando a los mejores del mundo.
En la memoria nacional perduran sus mayores gestas: el segundo lugar en el Tour de 2013 en su primera participación con apenas 23 años, cuando llegaba a la meta al borde del desmayo y los intentos por destronar a Froome bajo la lluvia.
"(Soy) un corredor con una mentalidad fuerte, más fuerte que su físico, soy estratega de la vida, desde muy pequeño, y eso me ha servido para mi carrera deportiva", dijo en 2018 a la revista Bocas.
Ejemplo
Quintana se marcha del ciclismo con 51 victorias profesionales, solo superado en Colombia por el velocista Fernando Gaviria.
Su triunfo en el Giro de Italia fue el mayor logro del país hasta la consagración de Egan Bernal en el Tour de Francia 2019, una hazaña que para muchos no opaca la huella de Quintana.
"Es uno de los ciclistas más importantes, si no el más importante que hemos tenido en Colombia", reconoció Bernal en su momento. "Le diría gracias por ese ejemplo que nos dio, por permitirnos soñar".
Los escándalos ensombrecieron la fase final de su carrera.
Una serie documental de Netflix dejó en evidencia una guerra interna por el liderazgo del Movistar entre el colombiano y los españoles Mikel Landa y Alejandro Valverde, en medio de tensiones y errores estratégicos que les costaron victorias en la temporada de 2019.
La producción lo retrata como una persona introvertida, con dificultades para comunicarse dentro del equipo, y expone el detrás de cámaras de una relación desgastada.
Descalificado
Al año siguiente se marchó a la escuadra francesa Arkéa-Samsic. Durante el Tour de 2020, la fiscalía del país galo allanó el hotel del equipo en el marco de una investigación por posible dopaje contra su entorno.
En 2022, la organización de esa competencia lo descalificó tras haber terminado sexto en la general por el uso de tramadol, un analgésico prohibido, aunque en ese momento no era considerado dopante.
En la temporada posterior estuvo sin equipo.
"Fue difícil poderse mantener en pie", confesó en una entrevista con la AFP tras su regreso al Movistar en 2024.
El año pasado su médico fue condenado en Francia por posesión y administración de sustancias prohibidas.
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