Todo es todavía muy provisional y no a estas alturas no se puede hablar de vencedores ni vencidos, como resume Jordi Quero, profesor de Relaciones Internacionales de la Universitat Pompeu de Barcelona. “Lo más importante es que es un acuerdo provisional”, una idea que conviene subrayar porque evita leer el resultado como una paz cerrada, explica el experto.
Quero explica que es muy complicado decir que Estados Unidos ha ganado la guerra, cuando los objetivos no estaban claros desde el principio. “¿Ha matado a Jamenei? Sí. ¿Ha derrocado al régimen? No”, afirma.
Según explica, todo queda pendiente de una negociación de 60 días en los que, si no hay entendimiento, “ninguno de los puntos acordados hasta ahora tendrá vigencia”, señala.
A la gran pregunta sobre quién sale ganando, hay más dudas que certezas, sobre todo porque sobre el programa nuclear iraní hay discrepancias mayores. Washington asegura que los inspectores podrán acceder a las plantas nucleares y Teherán lo niega.
“Es difícil llegar a una conclusión firme de si alguien ha ganado o no”. Aun así, el balance que deja es poco favorable a Washington, porque “es muy difícil señalar nada en lo que Estados Unidos haya conseguido que no tuviera antes de la llegada a la presidencia de Donald Trump”, refiriéndose al acuerdo que se había alcanzado con Barack Obama en la presidencia y que Donald Trump hizo estallar por los aires en su primer mandato.
"La situación final de Estados Unidos no parece mejor"
Incluso, si se materializan el levantamiento de las sanciones y medidas económicas, “la situación final de Estados Unidos no parece mejor que la inicial”, concluye.
El hecho de que Irán se haya sentado a negociar directamente con Estados Unidos ya es una victoria, considera Raffaele Mauriello, analista político y profesor en la Universidad Allameh Tabataba’i de Teherán.
Según su análisis, Irán no solo ha resistido la presión militar, sino que además ha salido reforzado en la mesa de negociación. “Ha sobrevivido a una guerra contra dos potencias nucleares, Estados Unidos e Israel”, subraya, antes de añadir que el país “está imponiendo sus condiciones” y que, “entre comillas, ha ganado la guerra”.
"El tema más importante es la economía"
El núcleo del acuerdo, sin embargo, no sería solo militar o diplomático, sino económico. “El tema más importante, en realidad, es la economía”, explica, al recordar que Irán es un país de gran tamaño, con recursos energéticos clave y un potencial de mercado que Washington no querría dejar fuera. “Irán tiene un gran potencial económico”, insiste.
En ese contexto, el programa nuclear sigue siendo parte de la ecuación, pero no el único elemento. La lectura del experto es que Teherán busca reactivar su economía sin renunciar a su posición de fuerza, mientras Estados Unidos intenta capitalizar un pacto que, por ahora, no parece alterar el balance general. “Irán ha sobrevivido como país con su soberanía intacta”, dice Mauriello.
A la pregunta sobre si Israel está decepcionado con Estados Unidos por la negociación, el experto es contundente: “Es más Trump que está decepcionado con Netanyahu”, afirma el analista, para quien el giro de Washington refleja también un cambio de paradigma en la relación con el Gobierno israelí.
Los expertos piden cautela. Estamos ante una base y se mantienen divergencias sobre, por ejemplo, la supervisión del programa nuclear iraní. Los principales compromisos alcanzados son el cese de las hostilidades, la suspensión de las sanciones contra Irán, la apertura del estrecho de Ormuz, les negociaciones sobre el programa nuclear y la reconstrucción y el desarrollo económico.
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