Desde la era preindustrial, el clima del planeta se ha calentado en promedio 1,3 °C. Europa, por su parte, se ha calentado 2,5 °C: es el continente donde la temperatura aumenta más rápidamente.
Las razones son múltiples y su ubicación geográfica juega un papel importante, ya que la expone, en particular, a los cambios en las corrientes atmosféricas provocados por el cambio climático. La parte norte del continente también está cerca del Ártico, una región que se está calentando aún más rápido, lo que tiene consecuencias para el clima europeo.
Este continente es también aquel donde más ha mejorado la calidad del aire. Una buena noticia para la salud, pero la reducción de las partículas contaminantes —que devuelven parte del calor del sol al espacio— acentúa, paradójicamente, el calentamiento. Por lo tanto, esto implica reducir aún más las emisiones de gases de efecto invernadero para seguir luchando contra la contaminación.
Sin embargo, reducir las emisiones no será suficiente. La ola de calor actual demuestra una vez más que el calentamiento ya está causando daños que se agravarán. A pesar de ello, las medidas de adaptación adoptadas por el continente son insuficientes, según estimó recientemente el Consejo Científico Consultivo Europeo sobre el Clima.
En el norte de Italia, los agricultores podrían abandonar parte de sus cosechas
Entre las consecuencias de estas temperaturas extremas, en el norte de Italia preocupa el nivel del río Po, que riega la llanura del mismo nombre. Este nunca había bajado tanto tan temprano en la temporada, y el calor precoz hace temer una sequía destructiva para los cultivos a partir del mes de julio.
El río, que se alimenta del deshielo primaveral, no ha recibido aportes de agua suficientes. Además, las altas temperaturas han aumentado la demanda de agua para riego, lo que pone a los agricultores en una situación insostenible: tal vez tengan que abandonar parte de sus cosechas.
"Es un riesgo que existe hoy en día y una situación a la que ya hemos tenido que enfrentarnos en el pasado", señala Lorenzo Bazzana, responsable económico del sindicato agrícola italiano Coldiretti, en una entrevista con RFI. "Una explotación que no puede regar todos sus campos debe elegir cuáles podrá regar y cuáles tendrá que dejar de lado. Por lo tanto, puede haber pérdidas de producción", estima.
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