El pasado 30 de junio era la fecha límite que las organizaciones antiinmigrantes dieron a las personas sin permiso de residencia para que dejaran el país. Ese mismo día salieron a las calles los manifestantes que atendieron el llamado del movimiento March and March que promovía la deportación masiva de migrantes, en un contexto de semanas de agresiones y amenazas a extranjeros, a los que culpaban del desempleo y otros problemas.
En la víspera, las autoridades anunciaban que más de 25 000 personas habían sido tramitadas para su salida en las últimas semanas y que otras miles se amontonaban en campamentos improvisados en espera de un medio de transporte para abandonar el país.
Jacinta Ngobese-Zuma, una líder de las movilizaciones, dijo a la prensa el día de la marcha que los próximos seis meses pedirán al gobierno que utilice los recursos de la nación para “sacar a los inmigrantes ilegales. Deben irse edificio por edificio”.
Un informe de la University of the Witwatersrand reporta que el 70% de los sudafricanos opina que los inmigrantes son responsables del desempleo. No obstante, los especialistas consideran que los manifestantes ignoran las causas de la crisis económica.
Desigualdades
Las manifestaciones anti inmigrantes se deben en parte a “la concentración de riqueza en las manos de unos pocos”, dijo a RFI el analista político Thato Senabe. “La falta de democratización económica después de la democratización política ha generado la noción de que hay migrantes que representan mano de obra barata para los que se han beneficiado del sistema antes y después del Apartheid”.
“Somos unos de los países con más desigualdades del mundo. Tenemos el índice de Gini de 0,63, que significa que la concentración de la riqueza está en las manos de unos pocos. Esto ha generado la noción equívoca de que los migrantes quitan los trabajos” porque son “mano de obra barata”.
Falsa ilusión del liberalismo
El sociólogo e investigador en la Wits University, Madalitso Phiri, considera que la situación de Sudáfrica se debe de relacionar con el contexto global donde la promesa del liberalismo, que desarrollaría inclusión, falló y está generando movimientos políticos que agravan los problemas de la población.
“En lo político, vemos que en los últimos 15 o 20 años no hay espacios para canalizar las demandas, mientras que antes había posiciones claras entre la izquierda y los partidos conservadores. Ahora el vacío lo llenan los partidos populistas”.
El autor de The Colour of Inequality in South Africa and Brazil, puso como ejemplo el movimiento anti inmigrante “Operación Dudula”, el violento grupo de nacionalistas que persigue a los migrantes.
“Nació hace cinco años y busca expulsar a las personas de Malaui, Zimbabue, Mozambique, Suazilandia y Lesoto porque hay esta idea puritana de que Sudáfrica se construye sin migrantes. El problema de fondo es que los gobiernos han fracaso para abordar las desigualdades profundamente arraigadas en Sudáfrica.
Al analista Thato Senabe le preocupa que además de la xenofobia, los sudafricanos están perdiendo la esperanza en su proyecto político que marcó un antes y después en la historia del continente africano.
Esta pérdida de esperanza significa una pérdida de la aspiración legítima para establecer una nueva Sudáfrica, en la que la visión internacionalista y pan africanista de Nelson Mandela,de Chris Hani, nuestro héroes anti Apartheid, van desapareciendo”, concluyó.
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