A menos de dos meses de las elecciones generales, el Perú vuelve a entrar en una crisis de inestabilidad política, con otro presidente al borde del abismo de la destitución.
El Congreso decide hoy la suerte del presidente José Jerí, que asumió en octubre pasado luego de la destitución de Dina Boluarte. Votará si lo saca del cargo por acusaciones de corrupción.
Se le imputa haberse reunido en secreto con dos cuestionados empresarios chinos. Uno de ellos con millonarios contratos con el Estado y vinculado a constructoras señaladas de hacerse de obras públicas pagando sobornos. El otro, procesado por traficar con madera ilegal de la Amazonía.
Sobornos y contratación irregular
También se le acusa por la contratación irregular por el Estado de al menos cinco mujeres que obtuvieron esos contratos después de visitarlo durante varias horas en Palacio de Gobierno.
Buena parte de sus aliados de la derecha y ultraderecha parlamentaria le han soltado la mano. El fujimorismo lo sigue respaldando, pero eso no le alcanza.
Los cálculos indican que la votación parlamentaria sería contraria al presidente de 39 años. Pero en un Congreso atomizado, con una docena de bancadas y con grupos en los que sus miembros suelen dividirse al votar, cualquier cosa puede pasar.
Si Jerí cae, el Congreso elegirá a su sucesor entre uno de los legisladores, que se convertiría en el octavo presidente en 10 años.
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