Era una de sus promesas cuando ganó las elecciones, luchar contra la ola de criminalidad que vive el país, la peor desde el año 2000. Los homicidios pasaron de 1 000 en 2018 a 2 600 en 2025 y las denuncias por extorsión, de 3 200 a 26 500, un problema que aumentó en tiempos de la última crisis política y que la experta en seguridad ciudadana, Cecilia Caparachin, considera uno de los crímenes que más preocupa a la población.
“Es curioso ver que justamente en el periodo en que empieza esta última crisis política, o a partir del 2021-2022, empiezan a subir los indicadores de extorsión. Y a medida que pasan los años crece esta dinámica delictiva: las extorsiones, los homicidios, el sicariato. Es ahora un problema en el día a día de los peruanos”, lamentó.
Tras jurar, la hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori (1990-2000) se convirtió en la novena mandataria en una década. En su discurso de investidura anunció que “durante los estados de emergencia, las fuerzas armadas asumirán temporalmente el liderazgo de las operaciones de seguridad y del control interno” hasta "devolver esos territorios a los ciudadanos”.
Violencia y crisis política
Uno de los retos es luchar contra la grave inestabilidad política y el crimen organizado. Desde 2016, el país de 34 millones de habitantes tuvo ocho presidentes,la mayoría de ellos destituidos o empujados a renunciar por el Congreso, donde el fujimorismo ha sido una fuerza clave. Caparachin encuentra una correlación entre crisis política y violencia y por lo cual considera que uno de los primeros pasos que debe dar el gobierno entrante sería el de darle legitimidad a las fuerzas policiacas en su combate contra los grupos criminales.
“Es indispensable que las entidades del Estado sean llamadas a volver a tener legitimidad en el cumplimiento de las normas porque en los últimos años se han visto escándalos de corrupción”.
"Esta legitimidad en cuanto al cumplimiento de las normas es una tarea pendiente de las instituciones del Estado, porque como puede un gobierno exigir un respeto a las normas si desde el propio desde las propias entidades no lo hacen. Entonces yo creo que ese es un primer punto que se debe adoptar: lucha contra la corrupción vinculado a la lucha contra la criminalidad”, destacó.
Con Keiko Fujimori, Perú se sumará a la ola que avanza en Latinoamérica de gobiernos de derecha alineados con el presidente estadounidense, Donald Trump.
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