Desde Roma
Lanzar una moneda a la Fontana de Trevi desde su célebre escalinata ya no es gratis. Desde febrero, cuesta dos euros por persona. Este es el precio impuesto por Roma para entrar en el recinto que rodea la fuente. Una medida que la alcaldía dice servirá para controlar a las masas de turistas, pero que muchos como la española Izar y sus amigas ven como una mera tasa recaudatoria.
“Por ver una fuente… Está mal, pero lo pagamos. Una fuente pública, que se puso ahí públicamente para que la gente cogiese agua, es un poco incongruente, ¿no?
La alcaldía espera obtener seis millones de euros anuales, frente a los casi dos que recaudaba extrayendo monedas de la fuente. A André, un turista rumano que acaba de ver la fuente y ha pagado, le parece bien.
“Creo que es bueno que te hagan pagar dos euros. Se usará el dinero para los servicios locales”, opina.
Los romanos no pagan, y lo cierto es que la fuente se puede ver sin problema desde la plaza, a una distancia de 15-20 metros.
La argentina Aldana no se cree que el pago sirva para controlar el flujo de turistas y se pregunta cuánto tardarán las autoridades en impedir la visión a quien no pague.
"Eso me parece que es una razón medio absurda que quieren dar y también te hace pensar hasta dónde van a llegar, que después te van a poner un algo que te separe para que no la puedas ver si no pagas".
En su primer día de pago, 5.000 visitantes abonaron los 2 euros para apreciar esta joya de la Ciudad Eterna.
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