Durante esta “reunión informal”, que duró más de tres horas, los 27 Estados miembros de la Unión Europea “expresaron unánimemente su profunda solidaridad con España”, según un primer informe de la reunión. Sin embargo, reconocieron que la comunicación en tiempos de crisis “podría mejorarse” y que “debería ser más coherente”. Una forma sutil, en lenguaje diplomático, de destacar que la coordinación europea en este tema ha estado lejos de ser óptima.
Los primeros detalles procedentes del Consejo Europeo, que publicó un comunicado, se centran, como era de esperarse, en los puntos de acuerdo entre los países. Un contenido que no sorprende en absoluto, dada la necesidad de cerrar filas tras las divisiones surgidas en los últimos días, informa nuestro corresponsal en Bruselas, Jean-Jacques Héry.
“Los Estados miembros y los países asociados a Schengen se unieron para expresar una firme solidaridad con España”, se lee en lo que parece ser una declaración de intenciones de alcance muy amplio. “Hubo un consenso sobre la necesidad de seguir luchando sin descanso contra las redes de tráfico de migrantes, de reforzar las repatriaciones, de fortalecer las fronteras de la UE y de forjar alianzas sólidas con terceros países”.
También se menciona el fortalecimiento de la inteligencia para anticipar mejor los movimientos migratorios, así como una mayor vigilancia de las redes sociales, que, según algunos responsables, han contribuido a la afluencia de migrantes hacia Ceuta.
Reacciones europeas
Por el momento, casi no se ha filtrado nada sobre el ambiente en la mesa virtual. Pero según las primeras declaraciones realizadas al término de la reunión, los ministros coincidieron en que el espacio Schengen “no era el problema” e incluso “más bien la solución”, según el ministro francés del Interior, Laurent Núñez, quien también lamentó las “disputas” surgidas dentro de la UE tras esta crisis, “puesto que algunos países que practican la injerencia extranjera […] saben aprovechar las posiciones divergentes de unos y otros para, en última instancia, atacar a la Unión Europea”.
Por su parte, el ministro del Interior español aseguró que el espacio de libre circulación había peligrado por la crisis migratoria en Ceuta. "En modo alguno el espacio Schengen se ha visto comprometido en esta crisis", indicó Fernando Grande-Marlaska en una comparecencia ante la prensa en Madrid, en respuesta a las críticas de varios dirigentes europeos sobre esta situación inédita en Ceuta.
"El espacio Schengen nunca ha estado en peligro, ni en mínimo peligro", agregó, tras una reunión extraordinaria de ministros de la UE sobre la crisis registrada en Ceuta.
La crisis de Ceuta aumentó la presión sobre el gobierno de izquierda que preside Pedro Sánchez, firme defensor de un enfoque abierto en materia migratoria, a contracorriente del endurecimiento aplicado por numerosos países de la UE.
Hace unos meses, el Ejecutivo lanzó un amplio plan de regularización en España. Casi 1,2 millones de inmigrantes presentaron su solicitud de regularización.
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