Desde muy temprano en la mañana, miles de jóvenes liceístas gritan consignas contra el gobierno en diferentes sectores de París. Con pancartas y cantos de protesta, vuelven a reiterar sus demandas: más presupuesto para los planteles, más profesores en ejercicio, la renovación de aulas deterioradas e inadaptadas al cambio climático, una carga horaria más liviana y el cambio del sistema de acceso la universidad – el controvertido “Parcoursup” – que es considerado poco transparente.
La cita mayor tiene lugar en la Plaza de Italia – en el sur de París- punto de partida para una marcha que intentará llegar al palacio de los Inválidos, en las cercanías del ministerio de Educación y las oficinas del Primer Ministro, Sebastien Lecornu.
Esta vez, el movimiento recibe un espaldarazo mediático importante: la activista sueca Greta Thunberg ya se encuentra en París para acompañar las protestas en primera fila. Y para ello, ha escogido el departamento más pobre de Francia: Saint Denis, uno de los epicentros más visibles de las manifestaciones y escenario también de los mayores destrozos. A las puertas del liceo Paul Eluard, Thunberg alzó su voz para denunciar que los dirigentes franceses no están escuchando: "Los jóvenes no participan en las discusiones. Nos están robando nuestro futuro y, como hemos podido comprobar aquí, las escuelas no reciben las inversiones que necesitan. Esto envía un mensaje a los jóvenes: 'En nuestra sociedad, ustedes no son una prioridad’”.
Greta Thunberg se ha destacado como activista defensora del medioambiente desde 2018 y precisamente, una de las reivindicaciones de la protesta estudiantil en Francia tiene que ver con el tema que la ocupa: la inadaptación de las aulas al calor extremo, como el que vivió Francia en mayo y junio.
Respuesta escasa del gobierno
El ministro de Educación Edouard Geffray ha intentado plantear una solución que pueda calmar las aguas, pero la falta de presupuesto limita su margen de maniobra. Como primera respuesta, ha prometido la contratación inmediata de 3.000 profesores sustitutos para cubrir las ausencias prolongadas de docentes, que en ocasiones se extienden por meses. Una carencia que no solo interrumpe el aprendizaje, sino que deja lagunas de conocimiento que los alumnos arrastran a medida que avanzan en su trayectoria escolar.
Sin embargo, para las organizaciones estudiantiles, se trata de una medida insuficiente y reclaman un plan de 10.000 millones de euros para los liceos. Por su parte, el primer ministro, Sebastien Lecornu, anunció que presentará enmiendas para retomar "algunas de las propuestas formuladas" por los estudiantes de liceo en una consulta en línea, que en su mayoría señalan los horarios sobrecargados y los problemas en los edificios.
Mientras tanto, los choques violentos entre policías y manifestantes siguen dejando decenas de heridos. Hay dos casos especiales que han impactado a todo el país: un joven que perdió una mano por una granada aturdidora lanzada por la policía y otro que perdió la vista de un ojo, en medio de la refriega.
El presidente Macron ha declarado que las protestas deben realizarse "en calma, con orden y respetando tanto las personas como los bienes”. El mandatario no dudó en acusar al partido de izquierda radical La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon de querer aprovecharse del descontento de los jóvenes.
Esta jornada de movilizaciones es crucial: precede a los 15 días de vacaciones de otoño, que generalmente calman los ánimos, pero también podría sumarse a las protestas del sábado contra el alto costo de la vida en Francia.
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