Con contenidos que mezclan música popular, emojis de ninjas e imágenes de motos, cultivos de coca y fiestas, decenas de cuentas de TikTok invitan a los jóvenes a sumarse a los rangos de grupos armados en Colombia, prometiendo gozar de mejor vida para cubrirse de dinero y gloria.
Bajo anonimato, dos líderes sociales del departamento del Cauca, en la costa pacífica colombiana, luchan a diario para que niños no abandonen el colegio y su comunidad. Es una zona muy golpeada por el conflicto e “históricamente está habitada por comunidades afrodescendientes, campesinas e indígenas”.
“El COVID 19 fue un hito”, asegura una líder de la comunidad indígena nasa. “Los niños empiezan a tener más acceso a las redes sociales. Tiktok es una red muy usual y se empieza a ver en él convocatorias. Ofrecen de dinero, ostentar elementos de alto valor y hasta cirugía plástica o ortodoncia a las niñas”.
Los menores reclutados pueden tener 10 años, “en lugares donde el Gobierno no llega, donde no responde a estas necesidades básicas de las comunidades”.
Crisis Group apunta que la firma de los acuerdos de paz en 2016 redujo a 100 el número de menores reclutados. Ahora serían 12 veces más según las cifras de UNICEF. “Se ha intensificado mucho más la presencia de diferentes actores armados, especialmente la disidencia de las Farc en nuestros territorios”, explica otro líder, que también prefiere no dar su identidad.
“El menor armado es un combatiente más. Es utilizado también como escudos de protección, para que la Fuerza Pública no los pueda atacar teniendo menores en primera línea”. Los jóvenes, además, atraen a otros. “Pueden estar en los barrios y desde allí utilizados como campaneros, como portadores también de mensajes o informantes”.
Violencia sexual
Las niñas son atraídas con promesas de “procedimientos estéticos, arreglo de las cejas y del cabello y procedimientos de ortodoncia”, porque las niñas soldado son víctimas de violencia sexual.
Se estima que entre 2019 y 2024 más de 1200 niños y niñas han sido utilizados para la guerra en Colombia, pero las cifras son sin duda más elevadas. “Detrás de este reclutamiento hay muchas más situaciones desplazamientos, amenazas, intimidación a las familias, lo cual permite que no tengamos conocimiento”, explica la lideresa del Norte del Cauca.
“El actor armado no solamente se lleva a los niños, también tiene acciones sociales en el territorio: pavimenta las calles, ayuda a los enfermos y cosas por el estilo. Eso lo normaliza”, explica el líder residente de la zona pacífico.
Ambos líderes sociales aseguran que más que el diálogo con los grupos armados, la clave son los programas de capacitación y la prevención pedagógica para no trivializar el reclutamiento.
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