El ritual ya está bien instalado. El árbitro pita alrededor del minuto 22 del primer tiempo y del minuto 67 del segundo. Los jugadores buscan bebidas hidratantes mientras que el seleccionador les habla para ajustar la táctica.
“Dar algún mensaje”
Javier Aguirre, director técnico de México, explicó cómo aprovecha ese tiempo: “Tú aprovechas si ves algo para corregirlo. Nosotros intentamos dar algún mensaje o aplaudir algún momento, llamar la atención a algún jugador de algo que específicamente esté pasando”.
Durante estos tres minutos de pausa, los jugadores y árbitros se recuperan del calor y de los kilómetros recorridos. Ese descanso es también aprovechado por el público en las tribunas para ir al baño, comprar comida o comentar el juego. Al mismo tiempo hay mensajes sonoros de los patrocinadores.
“Se pierde la esencia de la hidratación”
“Cuando las temperaturas suben de 30 a 35 grados, como nos pasó en Copa América, yo creo que una pausa de hidratación es correcta, es buena, pero cuando se hacen de tres, cuatro o cinco minutos me parece que ya pierde un poquito la esencia de lo que es la hidratación, y pasa a otro tema”, estimó por su parte Néstor Lorenzo, director técnico de Colombia.
Del cronómetro se encarga el llamado “director de partido de la FIFA”: no es un árbitro, pero está cerca de ellos, se le ve en el borde de la cancha bajando el brazo para reanudar el juego.
Compartir esta nota