Matthias guarda un muy mal recuerdo de aquel día de diciembre de 2022. Cuatro años después, quiere su revancha: "Quiero una final entre Francia y Argentina porque todavía me quedó atravesada. Estuve allí en 2022, y eso me persiguió durante unas semanas. Pero con una victoria tranquila, ¡pasemos página y recuperemos la tercera estrella!", dice a RFI.
Desde 2014, sigue a la selección francesa en sus desplazamientos a la Copa del Mundo. En unos días, estará en el avión rumbo a Nueva York, donde los Bleus disputarán su primer partido contra Senegal, el 16 de junio.
"Estamos ansiosos, es la competencia más larga jamás organizada porque dura casi cinco semanas, con 48 equipos. Va a ser más bien un maratón. Pero, por otro lado, vamos a darlo todo en cada partido. Como está repartido por todo el territorio, seremos pocos países en una misma ciudad. Vamos a tener que animar el ambiente", anticipa.
Leer tambiénMundial 2026: Arranca en México el Mundial de los excesos
Este viaje está organizado con la asociación de aficionados Irrésistibles Français. Seiscientos socios pudieron beneficiarse de la opción "Follow My Team", que les garantiza entradas a precios más accesibles que los del mercado, pero solo para los partidos de los Bleus. "Nos cuesta 480 euros para toda la competición, incluida la final. Cada vez que la selección francesa se clasifica, tenemos nuestras entradas", explica.
Si bien las dos primeras semanas ya están organizadas, la logística podría complicarse a partir de los octavos de final de este Mundial de 2026: "Me iré con una maleta de mano para ahorrar, tres camisetas de la selección francesa y un par de zapatillas", agrega.
Fabrice, por su parte, también se sumará al viaje, acompañado de su hijo adolescente. Esta Copa del Mundo, costosa, la viene preparando financieramente desde hace dos años. Para él, los gastos relacionados con la vida en el lugar son los más desagradables. Una mala sorpresa que, lamentablemente, se notará en las gradas: "Las personas que irán a la Copa del Mundo son personas muy acomodadas y estarán solas en el estadio. Ya no hay familias porque es un gasto alto. Me parece una lástima, porque le quita la esencia original del fútbol, que es un deporte que juegan sobre todo los chicos, ya sean niños o niñas. Nosotros jugábamos al fútbol en el patio de recreo. Hoy en día, lo que falta es el concepto de familia".
En los alrededores de los estadios, las tarifas de las habitaciones de hotel también han subido un 55 % en comparación con el mismo período del año pasado, según el New York Times. En todos los aspectos, el Mundial de 2026 será, por lo tanto, el más caro de todos los tiempos.
Compartir esta nota