Por Renata Linares
No se sabe, pero quizás Donald Trump hizo una segunda llamada a su amigo Gianni Infantino, presidente de la FIFA, para intentar modificar otra vez el resultado de su equipo. Una clasificación a los cuartos de final que no se puede contestar, casi insolente (4-1). Un partido que se parecía a una venganza colectiva.
La presencia controvertida del atacante estadounidense Folarin Balogun despertó un ambiente a la vez de indignación, pero también de auto justicia. Desde los primeros momentos Bélgica enseñó a los estadounidenses cómo se juega al fútbol con un primer gol de Charles de Ketelaere al minuto 9.
La eliminación de Estados Unidos por Bélgica dio lugar a reacciones graciosas por parte de los futbolistas y sus seguidores. Cuando se dio el pitazo final, la celebración de los jugadores belgas inició con una parodia del famoso baile llamado “Trump Dance”.
La polémica empezó cuando la FIFA autorizó que Balogun jugara a pesar de su tarjeta roja, tras una llamada de Trump a Infantino. Una situación que indignó tanto en Bélgica como en la prensa internacional, que denunció la falta de valores de la FIFA.
El lunes, el ministro belga de Asuntos Exteriores Maxime Prévot juzgó “incomprensible” aquella decisión, mientras el primer ministro belga Bart de Wever ponía en Instagram una publicación irónica con su gato de protagonista.
En las redes sociales el ambiente festivo se siente y los internautas no paran de ridiculizar a los jugadores adversos.
Bélgica afrontará este viernes España en el estadio Sofi de Los Ángeles a las nueve. Un partido que será seguramente muy intenso y divertido.
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