La discreción sigue siendo la norma. Pero en el kiosco más concurrido de la avenida Saint Ouen al norte de París, el ambiente es distinto. Joffren lleva más de veinte años vendiendo periódicos… y escuchando a sus vecinos.
"Es como un partido, nos preguntamos quién va a ganar. Es cierto que en teoría siempre es diferente. Ahora veremos los resultados en la práctica. Creo que hay mucha división porque algunos quieren un cambio. Por otro lado, hay una opción que se inclina más hacia la izquierda. Quiero decir, para mí —y me resulta un poco gracioso— la izquierda es, en última instancia, casi la que encarna la ética, lo políticamente correcto, la integridad moral. Vemos todas las dificultades que hubo con la anterior alcaldesa. Veo a los repartidores, a los camioneros, bueno, a todos los que están en las calles, la criticaron", comenta para RFI.
Mientras hablamos con él, aparece Monique, una vecina que expresa sin pudor sus ansias de cambio ante su descontento con Anne Hidalgo.
“Estoy contenta de que París pase a la derecha. No puedo más de la actual alcaldesa Hidalgo. Estoy harta de todas estas bicicletas. Nos preguntamos cuándo esta ciudad va a ser nuestra nuevamente. Somos peatones, a mí casi me atropellan dos veces cuando salía del supermercado cerca de mi casa”, se quejaba Monique.
Menos prudente, los jóvenes, quienes al preguntarles no tienen problema en hablar alto y claro. “Creo que Emmanuel Grégoire va a ganar, porque tiene más apoyo en la izquierda. A menos que la derecha logre unirse de verdad, pero no creo que eso vaya a suceder”, decía François, un joven parisino.
París llega así al final de la campaña. Este domingo, las urnas decidirán si la capital francesa mantiene el legado de Hidalgo o girará hacia un cambio conservador.
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