Con el enviado especial a Mineápolis de RFI, Edward Maille
Varias decenas de manifestantes se encuentran en la acera frente al edificio que alberga la sede de ICE. Entre ellos está Bob Gerlstrom, quien considera que el anuncio de la retirada de parte de los agentes es meramente simbólico.
“Lo hacen solo para que los medios de comunicación se hagan eco del anuncio”, analiza. “Para que parezca que están haciendo algo para calmar la situación, cuando en realidad no están haciendo nada. Van a nuestras escuelas a secuestrar a los niños e intentan expulsar a los padres. No está bien”, denuncia Gerlstrom.
“No importa el número de agentes”
Su amigo James Hoogenakker explica que la presencia de unos 2.000 agentes sigue siendo excesiva, ya que ahora vive con una sensación de inseguridad. “Es la primera vez en mi vida que he cargado mis armas. La que tengo en la mesita de noche está cargada, es mi último recurso. En nuestro estado, tenemos derecho a defendernos cuando estamos en casa. Si intentan entrar en mi casa sin una orden judicial, alguien va a recibir un disparo”, advierte.
Para Jodi, el problema no es tanto el número de agentes presentes como sus métodos. “Si el ICE deja de infringir la ley, no importa el número de agentes”, opina.
“Creo que las protestas terminarán y la gente se sentirá más segura en sus casas. Tengo amigos que tienen la green card, que son ciudadanos estadounidenses. Conozco a algunos que están en proceso de obtener un permiso de residencia y todos tienen miedo de salir de casa. Esto no está bien”, añade Jodi que cree que la retirada de los 700 agentes no resolverá nada, si es solo para enviarlos a otra ciudad.
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