El próximo 25 de octubre, Brasil no solo elegirá a su presidente que saldrá de la pugna electoral entre Lula da Silva y Flavio Bolsonaro, también definirá el equilibrio geopolítico y la representación de América Latina en la escena global. El futuro político de la principal economía de la región puede impactar sobre Mercosur, los BRICS y sobre todo en la relación con Estados Unidos y China
El impacto de estas elecciones en la región se intuye determinante dice Marcela Ríos Tobar, directora para América Latina y el Caribe del Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA Internacional). Ella asegura que lo que pase en las elecciones tiene un impacto fundamental hacia adentro, pero también hacia fuera, “en un momento donde ha cambiado la correlación de fuerzas en América Latina y donde estamos viendo que hay un debilitamiento del sistema multilateral”.
Ríos resalta que Brasil ha sido un país que históricamente ha apostado por el multilateralismo, por lo que “un cambio de visión respecto de las alianzas internacionales, de los foros multilaterales, de las formas en que la región encara la relación con Estados Unidos hoy día, van a ser fundamentales para América Latina y para el mundo”, indicó.
Estados Unidos presuntamente habría podido jugar un factor clave en este proceso electoral tras la investigación de una denuncia de la Procuraduría General de la Unión (AGU) basada en una publicación de The Guardian, que reveló que Washington había destinado 1 millón de dólares a una organización crítica del Supremo brasileño.
“Estados Unidos está jugando un rol de intervencionismo en procesos electorales, como no habíamos visto en décadas, lo que hizo en Honduras, liberando al expresidente, lo que hizo en Argentina, ofreciendo un paquete de rescate económico, sus apoyos explícitos a las candidaturas en Colombia han sido algunas de las acciones y también la justicia brasileña en este momento está investigando un posible intervencionismo que va más allá de esas declaraciones públicas y que tienen que ver con posibles financiamientos de campaña, eso es algo que se tiene que investigar, que no está comprobado”, señaló Ríos, agregando que es preocupante que “el intervencionismo diplomático político y económico que está ejerciendo, también pueda llevarse más allá y transformarse en una forma de intervención directa en el financiamiento de campaña”.
Más de 125 millones de brasileños acudieron a las urnas el pasado domingo en una jornada que resultó en balotaje, dejando una abstención del 21,08 %, que equivaldría a algo más de 33 millones de votantes. Pase lo que pase, el impacto de los resultados en la segunda vuelta
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