El escándalo de la leche industrial contaminada inició en noviembre cuando el gigante Nestlé detectó la presencia de una toxina a raíz de controles rutinarios en una de sus plantas de producción en Países Bajos. Se trata de la cereulida, una toxina que puede causar diarreas y vómitos en los bebés. La toxina que puede resistir al calor fue detectada en un aceite rico en ácido araquidónico, un componente común en las fórmulas infantiles y producido por la empresa china Cabio Biotech, proveedor de varios gigantes de la agroindustria.
Nestlé retiró entonces del mercado varios lotes en más de 50 países incluyendo 7 países latinoamericanos: Argentina, Brasil, Chile, México, Paraguay, Perú y Uruguay.
El escándalo sanitario llegó a los tribunales en Francia, donde la fiscalía de París abrió 5 investigaciones. Se investiga en particular la muerte de 4 bebés, posiblemente ligadas al consumo de leche infantil contaminada.
Un grupo de 8 familias francesas puso una demanda por negligencia. “En las 8 familias que acompañamos, ha habido distintos casos: algunos niños solo se enfermaron, otros fueron hospitalizados a veces hasta 3 semanas en cuidados intensivos. Ha sido duro para las familias. Hoy en día, la mayoría de estos bebés ya están bien, afortunadamente. Pero varios de ellos consumieron leche de los lotes señalados”, apunta Camille Dorioz responsable de campañas de la ONG Foodwatch que acompaña jurídicamente a las familias demandantes.
Según los demandantes, las empresas productoras de fórmulas para bebés tardaron en tomar medidas precautorias. "Nestlé detectó la toxina a finales de noviembre. Hubo un primer llamado para retirar lotes el 12 de diciembre, luego en enero. Otras empresas retiraron productos a finales de enero y en febrero. Este ritmo se nos hizo muy lento. Queremos que la investigación identifique si las empresas retiraron los productos lo más rápido posible", pide Camille Dorioz.
La alerta alimentaria se extendió a finales de enero con el retiro de lotes de leche de la marca Lactalis. A su vez, el gigante Danone retiró de la venta leche infantil en 18 países, incluyendo 5 países latinoamericanos. "Están surgiendo cada vez más casos en el mundo entero. A mediados de enero se reportaron casos ligados al consumo de leche infantil en Brasil. Hubo casos en Luxemburgo, 5 en Bélgica, 5 hospitalizaciones que podrían están vinculadas en España y cerca de 40 casos investigados en Reino Unido", observa Foodwatch.
Por su parte, las autoridades chinas exigieron a todos los fabricantes de leche infantil llevar a cabo pruebas de detección de la toxina cereulida.
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