Durante la reunión en Washington a celebrarse este martes en Washington, mediada por el secretario de Estado Marco Rubio, estarán presentes los embajadores de Israel y Líbano, así como el embajador de Estados Unidos en Beirut.
Israel planifica aplicar una estrategia dual en las conversaciones directas con Líbano, que comenzarán hoy martes en Washington: negociar con Beirut como si Hezbolá no existiera, y combatir a Hezbolá como si no hubiera un proceso de paz.
El objetivo de Israel es aislar al movimiento islamista y demostrar a la sociedad libanesa que no es el enemigo, sino Irán y sus aliados. Esto, aprovechando el creciente descontento con la agrupación chiíta pro-iraní, en el seno de la población libanesa.
Pero mientras se mantiene la tregua frente a Irán, continúan los combates en el sur del Líbano, donde Israel se muestra determinado a desmantelar la infraestructura de Hezbolá, aunque absteniéndose de volver a atacar blancos en Beirut.
El Secretario General de Hezbolá, Naim Kassem, rechazó cualquier concesión, calificando a las negociaciones de "inútiles" y lanzó la amenaza de secuestrar soldados israelíes y luchar "hasta el último aliento".
En Israel no hay expectativas demasiado altas, entendiendo que el gobierno libanés es actualmente demasiado débil para desarmar a Hezbolá en la práctica. Sin embargo, el inicio de las charlas se ve como un paso para ofrecer una alternativa moderada en Líbano.
Líbano se vio arrastrado a la guerra en Oriente Medio -iniciada el 28 de febrero con los ataques israelo-estadounidenses contra Irán- el 2 de marzo, cuando Hezbolá atacó Israel.
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