Todo empieza en el 2024 con el caso de Ephrem Yalike, un periodista de República Centroafricana que había sido captado por "La Compañía" para publicar artículos afines con los intereses de Rusia en su país y en otros países de África. "Tras años trabajando para ellos, Yalike decide muy valientemente romper vínculos, exiliarse y su testimonio acaba siendo central para nuestra primera investigación: "Propaganda Machine", la máquina de la propaganda", cuenta Sofía Álvarez Jurado, periodista de Forbidden Stories, media de investigación miembro de este consorcio.
La investigación toma un nuevo impulso cuando el medio panafricano The Continent "recibe una serie de documentos internos que revelan un esquema de propaganda que se había detectado en muchos países africanos y ahora revelan que esto se expande a otros continentes y a América Latina".
Planes estratégicos, biografías de colaboradores, reportes, documentos de contabilidad… Son 1431 páginas en ruso que fueron verificadas por un consorcio periodístico que incluye a Dossier Center, e iStories rusia, All Eyes on Wagner y Forbidden Stories.
Esta empresa de manipulación es un sistema tentacular que sobrepasa por mucho las funciones de un lobby: "Este sistema tiene elementos muy característicos. Uno de ellos es la influencia política, otro es la desinformación, que es un gran pilar que se lleva una mayor parte del presupuesto de acuerdo a los documentos internos. Y la última es un trabajo muy estrecho con los servicios de seguridad rusos, porque La Compañía en sus inicios es fundada por la misma persona que el grupo Wagner Evgueny Prigojine, que fallece en la explosión de su avión privado en 2023″.
"Cuando Prigogine muere es el servicio de inteligencia exterior ruso el que asume la tutela de esta compañía. Un lobby al uso no está dirigido, ni financiado por los servicios de inteligencia rusos", apunta Álvarez Jurado.
Una campaña para denigrar a Milei
En Argentina, la influencia de "La Compañia" fue investigada por Diana Cariboni (openDemocracy) y Santiago O’Donnell (Filtraleaks). Se estableció en el país un sistema de distribución de contenidos en medios digitales y redes sociales entre junio y octubre en 2024 para amplificar malas noticias y mermar la imagen de Javier Milei, que en ese momento apoya a Ucrania.
"Estos artículos no tienen necesariamente que mencionar a Rusia, explica la periodista. Lo que quieren es controlar el discurso público en el país y a veces sirven también para alinear la política nacional con los intereses de Rusia, no tiene que alabarse a Putin. Lo que describen los documentos es una estrategia en torno a tres ejes: desincentivar el apoyo militar a Ucrania, dañar la reputación del propio Milei y exacerbar las tensiones con Chile. Hablan inclusive de un potencial conflicto militar".
En los documentos que analizó el consorcio aparece un registro de al menos 250 noticias, análisis y artículos de opinión presupuestados en 283 000 dólares, solo que queda por aclarar realmente cómo se gastó ese dinero. El propio FSB – los servicios secretos rusos – habla de hacer una licitación para saber cómo se han administrado los recursos ya que mucho dinero estuvo en juego, hasta 3100 dólares por un solo artículo.
"Hubo únicamente dos medios que admitieron haber recibido pagos de terceros por estos artículos, pero no de agentes rusos. Y en este caso, el consorcio no pudo verificar de forma independiente quiénes eran estas personas detrás de los pagos. Pero lo que dijeron estos medios fue que eran hombres de negocios, empresarios que estaban preocupados por el estado de la industria en Argentina y que estaban preocupados por el hecho de que mi ley en aquel entonces había ralentizado mucho la construcción pública", detalla la investigación.
Los documentos analizados con máximo rigor han evidenciado la existencia de periodistas fantasmas en Argentina. Lo que ha causado mucho revuelo tanto en presidencia como en la embajada rusa en Buenos Aires. Javier Milei está ahora utilizando esta investigación para anular las acreditaciones de prensa de muchos periodistas argumentando que reciben dinero de Rusia.
"El interés público de publicar esta investigación sobre una operación de injerencia extranjera de este tipo sobre una nación soberana era innegable. Evidentemente en ningún momento esta investigación tenía como objetivo mermar la libertad de la prensa. Nosotros somos organizaciones que trabajan a favor de la libertad de la prensa y no en contra, y no nos podemos responsabilizar del uso partidista que se haga de la investigación o de alguno de los artículos", lamenta Álvarez Jurado.
Una "misión de estabilización" en Bolivia
"La Compañía" también nos lleva a Bolivia donde figuras clave de la organización viajan directamente a La Paz para atenuar los efectos del intento de autogolpe de Luis Arce e impulsar su reelección en 2025. Se trata de una "misión de estabilización" donde agentes irán hasta expresar la voluntad de redactar los discursos de Arce y de otros altos miembros del gobierno en aquel entonces.
Se habló también de crear una unidad de comunicación dentro del ministerio "para ayudarlos de nuevo a afianzar estas narrativas y a mover el discurso hacia los campos de interés del gobierno. Lo describen como un gobierno afín a los intereses de Rusia y dicen que un cambio de gobierno sería una amenaza para los intereses rusos". Arce decidirá finalmente no presentarse nuevamente y no se sabrá los resultados que habría tenido los esfuerzos de "La Compañía".
Más allá de las prácticas escandalosas de este aparato, vale destacar que los periodistas que se encuentran de una u otra manera en esta telaraña terminan ganando mucho más de lo que ganarían normalmente.
Los métodos rusos se aprovechan de la precariedad de la profesión: "Creo que se ve muy claro, por ejemplo, en el caso que está al origen de la investigación de Forbidden, específicamente el caso de Yalike, que en 2019 publicando tres artículos ya ganaba más de su salario mensual de periodista. No quiero decir que se justifique, pero ayuda mucho a entender y a ponerse en los zapatos de la persona que decide. Lo mismo en el caso de Argentina, el salario de los periodistas no llega a 700 dólares al mes", alerta la periodista.
#EscalaenParís también está en redes
Un programa coordinado por Julia Courtois, realizado por David Broackway y Steven Elsly.
Compartir esta nota