El informe revela testimonios “desgarradores, dice Stuardo Ralón, presidente de la CIDH, quien detalla a RFI algunas de las violaciones que cita el informe con base en 71 testimonios. “Básicamente lo que tenemos acá son remuneración insuficiente, retención de salarios, jornadas excesivas. Incluso hay tareas ajenas a la labor propiamente de médicos que tienen que ver con actividades políticas obligatorias fuera del horario de trabajo, así como una imposibilidad de moverse y de abandonar libremente la misión, porque eso básicamente los hace ser considerados traidores de la patria o desertores según el régimen comunista en la isla”, indicó Ralón.
El informe denuncia además, trabajo forzoso ligado a las misiones médicas internacionales y la incapacidad de los médicos para vivir dignamente de su trabajo. Ralón cuenta que hay una situación en la cual el médico se encuentra a miles de kilómetros de su hogar, con condiciones, incluso de hacinamiento para evitar que alguien deserte. A eso se le agrega que “la retribución no se les entrega, sino que el Estado la recibe y posteriormente la va entregando después con una serie de retenciones. Es por eso que esa situación donde no hay una retribución, ni condiciones mínimas de un trabajo normal, hace que se documenten como elementos que configurarían un trabajo forzoso”, agregó.
El informe cuenta que las retenciones pueden alcanzar entre el 65 y el 90% del salario del médico y la mayor parte de su salario se le entrega al Estado cubano. “El estado receptor de las misiones médicas cubanas firma un convenio con el Estado de Cuba. Ese convenio indica que básicamente es a la entidad firmante de Cuba a quien se le hace el pago por los servicios médicos. Es decir, que el Estado receptor no le paga directamente a los médicos. Es un monto significativo por el número de misiones médicas que Cuba tiene alrededor del mundo, ya que el informe habla de por lo menos 56 países que reciben estas misiones médicas cubanas”, señaló Ralón.
El informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos hace la lista de esos 56 países y les hace un llamado a poner en marcha mecanismos para inspeccionar y verificar que se respetan los DD.HH.
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