Por la corresponsal de RFI en Tegucigalpa
Adriana retoma su bandera, su mochila y vuelve a la esquina de un bulevar en Tegucigalpa. Somos venezolanos, ayúdanos a llegar a nuestro destino, dice su cartel.
“Nos mantenemos aquí en Honduras pidiendo para poder pagar arriendo, comer, sobrevivir”.
Pero el destino ha cambiado. Nancy huyó de Venezuela con su hija por falta de alimentos, medicamentos y pañales. Apuntaba a los Estados Unidos, pero la posible caída del régimen chavista le da esperanza de volver a su país.
“Yo creo que ahorita con la captura de Maduro, para nosotros el venezolano, ir a Estados Unidos ya no es una meta, no es una prioridad, no es nada de esos temas. Ahorita sí sabemos que obviamente nada es de la noche a la mañana, que toma su tiempo, no es que capturaron a Maduro hoy y nosotros vamos a regresar mañana al país”.
Mientras la situación geopolítica se esclarezca, tocará seguir pidiendo limosna en la calle. Asly, 9 años, la hija de Adriana, lo tiene muy claro:
“Puedo ayudar a que le den más plata. Yo no quiero que me miren la cara y mendiga porque no soy una mendiga, soy un humano, un humano, un humano que come”.
Para la comunidad venezolana empobrecida de Honduras no hay otra opción de regreso que un vuelo humanitario.
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