En Latinoamérica, varios países se preparan a la llegada del fenomeno El Niño que será muy intenso en los próximos meses, según pronostican los meteorólogos.
El canal de Panamá por ejemplo ya planea limitar el tráfico maríticmo debido a la falta de lluvias. Y en Colombia, país que depende de la hidroelectricidad, las autoridades no descartan la posibilidad de apagones. En estas condiciones, cada gota de agua cuenta y en algunas regiones del país surgen conflictos por el reparto de los derechos de agua como es el caso en La Calera, un municipio del departamento de Cundinamarca, no lejos de la capital del país.
Mediante una concesión, la empresa Indega, filial de la transnacional Coca-Cola Femsa, capta agua en La Calera, en los Andes colombianos, desde 1983, con tarifas ventajosas. Una concesión que le permite producir cerca de cuatrocientas mil botellas de agua de manantial por día, según reveló el medio de investigación colombiano Vorágine. Sin embargo, en abril de 2024, una crisis estalló: los vecinos del municipio se quedaron sin agua debido a las restricciones de suministro en un contexto de sequía que afectó también la capital colombiana. Y mientras a los habitantes no les salía ni una gota del grifo, la multinacional continuaba extrayendo agua sin restricciones. Una injusticia que llevó a varios habitantes a cuestionar el reparto del agua relata Robinson Carvajal, líder juvenil ambiental del colectivo 'Echele ojito al agua' y vecino de La Calera.
Tras esta reivindicación para defender su derecho al agua, obtuvieron que las autoridades revisaran la concesión de agua de la empresa de refrescos. Y en abril de 2026, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, la autoridad que otorga los derechos de agua, asestó un golpe a Coca-Cola: en una resolución, restringió considerablemente el caudal de agua para la empresa. A partir de ahora, la filial Indega solo podrá explotar tres de los siete pozos de agua que usaba antes, y la cantidad de agua captada autorizada pasará de 3.2 litros a 1.9 litros por segundo.
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En esta batalla por un reparto más equitativo del agua, los habitantes de La Calera fueron asesorados por el colectivo de abogados Alvear Restrepo, CAJAR, al cual pertenece la abogada Yessika Hoyos, quien subraya que en otras zonas del país existen conflictos similares en los que comunidades locales pelean para un reparto más equitativo del líquido vital.
Esta lucha ambiental, sin embargo, desató un conflicto en La Calera: el tono subió entre los habitantes que defienden la revocación de la concesión de agua a la multinacional y otros vecinos, empleados de la empresa embotelladora en La Calera quienes temían por sus empleos. Mientras que en las redes sociales surgieron mensajes de desprestigio, recuerda Robinson Carvajal.
Y el conflicto no ha terminado. A pesar de esta resolución que reequilibra el reparto del agua entre consumo humano y uso industrial, estas nuevas reglas de concesión de agua fueron nuevamente recurridas, tanto por la empresa, como por los que se oponen al uso industrial de los manantiales.
Entrevistas:
-Robinson Carvajal, líder juvenil ambiental del colectivo 'Échele ojito al agua' y vecino de La Calera.
-Yessika Hoyos, abogada, defensora de derechos humanos, integrante del Colectivo Cajar, que acompañó la movilización en La Calera
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