Ingeniero de formación, con un título en ingeniería mecánica, John Ternus se incorporó a Apple en 2001 a la edad de 26 años. En un principio trabajó en el Apple Cinema Display y, posteriormente, fue ascendiendo por todos los peldaños, desde vicepresidente de ingeniería de hardware en 2013 hasta el cargo de vicepresidente sénior en 2021. Domina las fases de diseño, desarrollo, pruebas y fabricación, y será él quien lleve a Apple por el camino del éxito con las nuevas gamas de iPhone, iPad, Mac y AirPods.
El octavo director ejecutivo de Apple
Su nombre llevaba más de un año sonando como posible sucesor de Tim Cook. Así pues, el 1 de septiembre de 2026 se convierte oficialmente en el octavo director ejecutivo de Apple. “Al haber pasado casi toda mi carrera en Apple, he tenido la suerte de trabajar a las órdenes de Steve Jobs y de contar con Tim Cook como mentor. Ha sido un privilegio contribuir a dar forma a los productos y las experiencias que han transformado tan profundamente nuestra forma de interactuar con el mundo y entre nosotros”. “Soy muy optimista respecto a lo que podremos lograr en los próximos años, y me alegra saber que las personas con más talento del mundo están aquí, en Apple, decididas a formar parte de una aventura que nos trasciende a todos”, declaró en un comunicado publicado en la web de Apple.
Esta continuidad al frente del grupo californiano hace presagiar el apego a una estrategia ya bien engrasada en torno al producto estrella de la marca, el iPhone, del que se vendieron cerca de 250 millones de unidades en 2025. Los análisis estiman, en esencia, que no hay motivo para cambiar un equipo que gana. Además, el grupo tiene previsto lanzar al mercado un iPhone plegable, un avance significativo para una marca que no ha vuelto a tener éxito con una nueva línea de productos desde hace diez años. “Pocas personas entienden lo que se necesita para crear productos que cambien el mundo como lo entiende John”, subrayó Tim Cook en un mensaje de despedida dirigido a los empleados.
Los retos que se avecinan
A sus 51 años, John Ternus hereda, sobre el papel, una empresa en la cima: más de 109.000 millones de dólares de facturación en el último trimestre, un margen bruto histórico y ventas récord en China, un mercado minado, sin embargo, por las tensiones geopolíticas. Un balance halagador que esconde graves deficiencias. El primer punto débil de Apple es la inteligencia artificial, un ámbito en el que destacan sus competidores: Google, Microsoft u OpenAI. La nueva versión de Siri, el asistente virtual inteligente de Apple, se presentará el 9 de septiembre, siete años después del lanzamiento de ChatGPT.
Otro punto débil: la dependencia del iPhone, que sigue representando más de la mitad de la facturación del grupo. Sin embargo, la escasez mundial de chips de memoria ya ha obligado a Apple a subir sus precios este verano. Tercer reto: la geopolítica. Entre los aranceles estadounidenses y la persistente dependencia del montaje en China, Apple tendrá que hacer malabarismos entre Washington y Pekín.
Tim Cook seguirá siendo presidente ejecutivo y se encargará precisamente de este delicado asunto, ya que el futuro de Apple se jugará tanto en el terreno de la innovación como en el de la diplomacia.
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