Por Frédéric Charles, corresponsal de RFI en Tokio
Condenado a cadena perpetua por el asesinato del ex primer ministro, Tetsuya Yamagami guardaba rencor a Shinzo Abe tras descubrir sus estrechos vínculos con la “secta Moon”. Este exmilitar lo acusaba de haber “destruido su vida y la de su familia”. Inconsolable desde el suicidio de su esposo, su madre había donado alrededor de un millón de dólares a la organización religiosa, hasta el punto de declararse en quiebra personal en 2002.
Asesinato “sin precedentes”
La fiscalía calificó este asesinato como “sin precedentes en nuestra historia de posguerra”. Y señaló “las consecuencias extremadamente graves que ha tenido para la sociedad japonesa”. El veredicto no suscitó ninguna reacción oficial. Durante décadas, Shinzo Abe y su Partido Liberal Democrático mantuvieron vínculos turbios con la “secta Moon”. En particular, apoyaba sus campañas electorales.
“Daños sin precedentes”
Este grupo religioso ultraconservador y anticomunista se fundó en 1954 en Corea del Sur. Su líder, Moon Sun-myung, se involucró rápidamente en la política, codeándose con el expresidente estadounidense Richard Nixon. Sin embargo, fue en Japón donde la “secta Moon” obtenía sus mayores ingresos, ejerciendo una enorme presión financiera sobre sus miembros. En 2025, un tribunal de Tokio ordenó la disolución de la rama japonesa de la “secta Moon”, alegando “daños sin precedentes causados a la sociedad japonesa”.
Compartir esta nota